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Duna Loves

Reflexiones de un búho

Reflexiones de un búho

Este mundo es un capitalista. No quiere compartir la riqueza de la que goza con todos sus vecinos. Y me siento ajeno como pieza de puzzle colocada en el lugar equivocado. Pero sigo caminando, tomando aire a carcajadas y soltándolo todo de una vez para volver a empezar.

Ahora me gusta trasnochar y escuchar sus historias de viajero de primera clase. Me gusta descubrir en él el lado humano que todo el mundo esconde bajo esa máscara deshumanizada, ajena, resquebrajada. Porque todos tienen un papel en esta escena, en este mundo de sombras chinescas.

Guardo una pena entre mis plumas, pena que únicamente conservo para mi, y es una pena cantada en voz de lamento. Porque tú ya sabes cómo duele... cómo se entona esta canción, tu canción, porque este es mi cuento

Y el búho deshiela su alma de noche. Cuenta, inspirado por el humo de un cigarro, que vivimos en un mundo subdesarrollado, rodeados de tecnologías que ni nosotros mismos manejamos. Cuenta que no llora, que sólo se lamenta. Cuenta que no quiere dejarse cazar por el sistema, pero ni el lenguaje tiene palabras suficientes para defenderse ante él.

Si pudiera ser yo mismo cada vez que quiero serlo no sería una especie en extinción. Una buena metáfora de mi vida. Porque, ¿sabes?, me encantan las metáforas. Me hacen sentir que expreso, que te expreso sin que lo sepas, que te hablo sin que me oigas... y te canto... guitarra en mano, o piano...

Algún día sus reflexiones conformarán libros de cuentos y los niños aprenderán la realidad del mundo de la sabiduría de sus alas.

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PD.: Para un alma nocturna, para un búho músico, creador de cuentos improvisados e inspiradores...

Vidrio roto

Los últimos acontecimientos ocurridos han acabado con el único trocito de vidrio que resistía hasta hoy. Si la situación mejora y el vidrio, en lugar de romperse, sólo se ha fundido para modificarse, escribiré pronto. Asuntos de familia me apartan del papel tecleado. Muchos besitos. Espero que vuestros vientos los vele un soplador de vidrio mejor que el mío...

Como un trozo de vidrio

Como un trozo de vidrio

Me siento como un trozo de vidrio fundente. Moldeable y cálido si se le aplica el calor necesario. Duro y frío como hielo si se deja de lado. Resistente a la vez que frágil. Transparente...

[Imagen: Uno de los "cuadros vivientes" de Jane Simpson, exposición Tableau. CAC Málaga 19 de Noviembre 2004-23 de enero 2005]

Noviembre

<em>Noviembre</em>

El arte es un arma cargada de futuro

Creo recordar que fue el jueves cuando vi esta película de Achero Mañas, protagonizada por Oscar Jaenada e Ingrid Rubio, por primera vez y me ha encantado.

Lucía

Lucía

Si alguna vez fui un ave de paso
lo olvide para anidar allá en tus brazos
Si alguna vez fui bello y fui bueno
fue enredado en tu cuello y en tus senos
si alguna vez fui sabio en amores
lo aprendí de tus labios cantores
si alguna vez ame si alguna día después
de amar amé fue por tu amor lucia
Lucia
-Joan Manuel Serrat, Lucía-

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Con esta canción alguien me descubrió cantando en un susurro camuflado entre las voces y los globos... y cumplí los 20 años...

El origen del sonido

El origen del sonido

Hace 15 mil millones de años, el universo original, como un minúsculo huevo recalentado, reventó en pedazos y comenzó a expandirse sin cesar. Por raro que parezca, aquel estallido ocurrió en el más completo silencio. El Big Bang, la explosión más fenomenal que se haya dado jamás, no causó el más leve ruido, sencillamente, porque no había quien la oyera.

La naturaleza es sorda. Lo que llamamos sonido no son más que vibraciones del aire, ondas de diferentes longitudes. Al principio del mundo, los volcanes explotaban sin estruendo, los mares se encrespaban sigilosamente y los truenos desataban tormentas mudas. Más tarde, cuando los seres vivos, por necesidades de defensa, fueron dotándose de órganos auditivos, las ondas provocadas por movimientos y choques de los elementos naturales fueron captadas y traducidas como sonido. El sonido no está en las cosas: ¡es el oído el que las hace sonar!

-José Ignacio López Vigil, Manual urgente para radialistas y apasionad@s-

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Metida en mi materia estaba cuando, al empezar a leer este libro, he encontrado esta reflexión. La verdad es que me ha parecido muy curiosa y, en cierto modo, muy verdadera.

Cartas desde mi escritorio (I)

Cartas desde mi escritorio (I)

Hoy veo el mundo tras de mi, reflejado de perfil en una pantalla de ordenador. A pesar de lo frío que esto puede sonar, lo cierto es que el color verde de la cortina se proyecta en las paredes de la habitación y mi entorno parece más alegre. Mis pensamientos navegan entre las vetas azules de la madera de mi escritorio. Y desde aquí te escribo esta carta, como siempre, con cada letra de mi teclado, pero conservando la esencia del escribir a mano. Aún recuerdo la magia del correo: esas cartas de papel y sus sellos, que echabas al buzón con toda la ilusión de que llegaran a su destino lo más pronto posible. ¿Y cuando entre las facturas diarias encontrabas una carta con un remitente que no era el banco o la conpañía telefónica? ¡Qué sensación!
En esta carta que te envío quiero recuperar esa esencia y volver a sentir esa sensación, esos nervios en el estómago al no saber qué será tan importante y especial para contar en una carta.

En esta primera misiva no se me antoja relatarte nada especial. Sólo quiero que sepas de mí, que te escribo desde alguna parte y que, desde hoy, en tu buzón habrá más que facturas. Pronto sabrás de mi porque tendré algo que contarte. Espero que recibas esta carta con mariposas en el estómago...

Mayo es de Coldplay

Mayo es de Coldplay

Los británicos Coldplay editan nuevo disco: X&Y sale a la calle el próximo 6 de junio. Sin embargo, el primer single, Speed of sound, empieza a abrirse hueco tímidamente entre las distintas emisoras musicales de nuestro país.
La lista deifinitiva de las canciones que compondrán el disco es la siguiente:
1. Square one
2. What if
3. White shadows
4. Fix you
5. Talk
6. X&Y
7. Speed of sound
8. A message
9. Low
10. The hardest part
11. Swallowed in the sea
12. Twisted logic

El álbum ha sido producido por Danton Suple (Morrisey), Ken Nelson (Kings of convenience) y la propia banda:
"Queríamos intentar cosas nuevas, progresar en nuestro sonido", explica Jonny Auckland, guitarrista de la banda.

Aquí podéis conocer más sobre X&Y

Agua

Agua

Pasé la tarde viendo el agua correr. Pasé la tarde leyendo en voz alta viendo al molinillo acariciar el agua de la fuente. Pasé la tarde a ras del sueldo, con mi cuerpo acolchado por el césped y tomando los últimos rayos de sol de la tarde. Pasé la tarde contándote historias de letras, palabras y trabalenguas. Y te "robé" la chaqueta para sentirte más cerca.

El frío se acerca. Se apagó el sol. Nos espera la noche entera... para contarte mis historias de letras y estrellas a susurros y entre velas...

Haiku (V)

Haiku (V)

ureitsutsu
oka ni noboreba
hana-ibara


Sufriendo estaba
y al subir a una loma,
zarzas en flor.

BUSON

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Lo que es capaz de hacer un detalle... ^_^

La vita e bella

La vita e bella

Hoy necesito algo tranquilo. Más que nada porque acabo de llegar a casa después de un largo día de facultad y, vamos, que estoy que me muero. ¿Alguna sugerencia musical? Sigo con el tema de las pelis, aunque en este caso no es un filme de animación, sino de actores de carne y hueso.
El tema que dejo aquí es de La vida es bella
Buenos días, princesa!

Por cierto, el festival de cine de Málaga comenzó el viernes, así que quien pueda acercarse a la alfombra roja que aproveche!

Sen to Chihiro

<em>Sen to Chihiro</em>

Nada de lo que sucede se olvida jamás, aunque tú no puedas recordarlo
-Ceniba en El viaje de Chihiro-

Una lluvia borrosa

Una lluvia borrosa

Dejé la puerta abierta para que entrara el aire. Está lloviendo, pero eso no importa. Y he salido a la puerta a mojar mis pies descalzos en los charcos y sentir el tacto de las piedras. No quiero paraguas, quiero que el agua me caiga y mirar hacia arriba con los ojos cerrados. Después me sentaré en el suelo, en la alfombra, junto al fuego para que se seque mi vestido. Y la caracola que me regalaste para poder escuchar el susurro del mar me la acabaré comiendo.

¡Qué dulce! Cierra la puerta y quédate dentro. Siéntate y hablemos. Hablemos de que se fue la luz, de que el verano está a la vuelta de la esquina. Hablemos de cuánto nos queremos... ¡qué bonito! Pero hablemos en serio: de las regañinas y las histerias, de los gritos en la calle, de las quejas y los rencores, de los besos y los perdones. Aunque quizás esta vez no hablemos de perdón y vuelva a abrir la puerta para salir a mojarme. Y que las gotas de la lluvia escurran sobre mi llevándose tu imagen.

Y ya no he podido dormir como siempre me pasa...
-Los Planetas, Un buen día

Escapado de un cuento

Escapado de un cuento

Dije que no quería verte, pero no era verdad. Aún así, le dije a mamá que no te dejara pasar, que hoy no tenía ganas de ir a jugar. Quería quedarme en casa a merendar tarta de limón. Debajo de la mesa de la cocina había un pequeño cangurito que no dejaba de saltar y se golpeaba contra la madera: toc, toc, toc, toc... Y le di un pedacito de mi porción de tarta. Después salí al balcón a ver cómo te alejabas con la cabeza baja. Dije que no quería verte, pero no era verdad porque si hubiese sido cierto no me habría asomado a ver tu pequeña figura marcharse. Y el pequeño cangurito me seguía: le había gustado la tarta, pero ya no me quedaba. Y se volvió triste a su lugar bajo la mesa de la cocina.

Salí a la calle. Tenía la intención de seguirte, pero mi sombra no me dejaba, no quería compartirme. Me senté bajo un árbol del parque y mi sombra se disipó. Entonces te esperé, pero esperé demasiado. Se cerró la noche sobre mi y tú aún no habías aparecido. Me volví a casa con la cabeza baja, como tú te marchaste cuando viniste a visitarme, y supe lo que se sentía: no me gustó. Llegué al portal, abrí la puerta y tomé el ascensor hasta el cuarto piso sin encender la luz. Cuando el ascensor se detuvo y abrí la puerta te encontré sentado en la escalera, también sin luz, y con una flor entre las manos.

Sabías las ganas que tenía de verte, que mi negativa a salir a jugar era un invento. Mi cangurito te lo contó todo. Y mi egoísta sombra me dejó sonreirte y coger aquél detalle. Subimos de la mano a la azotea y aquella noche vimos juntos la luna y las estrellas. Y salimos a jugar y a comer tarta. Nos escondimos debajo de la mesa, para que mamá no nos viera y compartimos nuestro dulce con aquel simpático animal. Un animal fugitivo de un cuento del desierto que me enseñó a quererte, a seguirte y a decidirme por ti entre tarta de limón.

"problemas y soluciones"

Aunque yo no sea el culpable
de mis problemas
sí soy el responsable
de las soluciones.

-Walter Salama-

Esta semana y la anterior he tenido, y estoy en ello, que "solucionar" muchas cosas. He tenido que acabar para esta semana tres trabajos de la facultad, lo que implica reuniones de grupo, no llegar a casa hasta las tantas, sólo con tiempo para comer y dormir... Vamos, que tengo la agenda que a los días les faltan líneas en las que apuntar todo lo que tengo que hacer. Así que a ver si en el fin de semana puede hacer visitas por la blogosfera, a ver qué os contáis!
Por cierto, buenos días! Son las 7 de la mañana, una hora menos cuando me levanté ^_^

Cuando te duermas,de Piratas

<em>Cuando te duermas,</em>de Piratas

Me miras con las manos escondidas en la mesa y piensas qué dirán. Piensas que estás muerto, que no existe ni un momento para descansar. Yo no insistiré, quizás esté asustado, creo que podría liberar este dolor. Lamento no entender. Creo que podría liberar este dolor.

Nunca ha estado claro de qué estado te lamentas cuando estás así. Piensas que la risa no consigue amortiguarme lo que tengo aquí. Yo no intentaré saber qué está pasando, sólo trataré de hacerte ver que este dolor se irá cuando te duermas.

Duerme, que yo haré que sueñes bien, mi amor. Lamento no entender. Creo que podría liberar este dolor. Duerme, que yo haré que sueñes bien, mi amor.

Porque muchas veces no llegamos a entendernos, pero compartimos el mismo sueño.
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Este es un precioso tema de Piratas, del disco Ultrasónica. Aquí la voz de Iván es como un lamento, como dice la propia canción.

Historia de un amor

Historia de un amor

Se acercó a ella sin hacer ruido. Estaba sentada en un banco del parque, con un libro de poesía en sus manos. La melena rubia se movía de lado a lado, mecida por el viento que comenzaba a levantarse a aquellas horas de la tarde. Sus ojos se mantenían entre las líneas del libro. Un separador se movía entre los dedos de su mano izquierda. Tenía el bolso abierto. Desde la parte de atrás, él podía ver la funda de un móvil, y un estuche. Cada vez estaba más cerca. Un paso lo distanciaba del banco. Y de ella.

No sabía cual sería su reacción al verle, y lo cierto es que tampoco le importaba demasiado. Por culpa de esa chica había perdido la conciencia, el tiempo y la razón. Ella le había despreciado ¿Y qué había hecho él para merecerlo? Tan sólo colmarla de regalos y atenciones. Pero el tiempo no había logrado acallar ese amor que gritaba a voces que lo hiciesen público, que no se escondiesen mas. Una ráfaga de viento meció de nuevo su rubia melena, y pudo oler su perfume de jazmín. Estaba tan cerca…

El sonido del segundero del gran reloj que se alzaba en mitad de la plaza se le colaba por los oídos...tic-tac, tic-tac, una y otra vez, lentamente, marcando en cada nuevo devenir un paso hacia atrás, puede incluso que dos. Y fue entonces, absorto en su propia locura, cuando le pareció volver de nuevo allí. Le dolía lo blanco de las paredes, enfermeras entrando y saliendo, susurros de desaprobación, secretos a voces, las camillas y su ronronear colándose en su cabeza. Y la ausencia, la lejanía de ella que tanto lo había martirizado. El horror que intentaba esconder tras su melena rubia mientras sus ojos viajaban de arriba abajo por cada una de sus cicatrices.

Nunca se hubiera imaginado que un simple recuerdo pudiera hacer tanto daño. Mientras se acercaba a ella, seguía recordando. Todas esas noches de lágrimas. Todos esos amaneceres esperando algún pequeño cambio en su conducta. Todos esos paseos en solitario, deseando que en algún momento ella apareciese y le llamara. Pero nunca apareció. Nunca se terminaron esas lágrimas. Nunca llegó lo que esperaba en esos amaneceres. Sin embargo, a medida que se acercaba a ella, fue olvidando todo. Ella estaba ahí, y el daño anterior ya no importaba. Sólo quería volver a mirarla una vez más. Volver a tocarla…

Puso su mano sobre el hombro de ella, quien suavemente giró su rostro hasta encontrarse con el de él… Sin decir nada se levantó del banco y permanecieron enlazados por un abrazo sin decir nada más, a él normalmente le costaba especial trabajo en externar sus sentimientos, tenía la esperanza de que su cuerpo hablará por él, de que la fuerza de ese abrazo le dijera a ella todo lo que había en su interior, que a pesar de los años y del daño que le pudo causar su corazón seguía latiendo por ella. Se separaron y se miraron a la cara, él se atrevió a tomar entre sus manos el rostro de quien le robaba los mas íntimos y tiernos pensamientos, lentamente acerco sus labios a los de ella para besarla muy suavemente. Luego con sus labios limpió las lágrimas de arrepentimiento que ella derramaba, nuevamente se perdieron en un abrazo fuerte, tan fuerte como no lo habían experimentado desde hace mucho tiempo, ella le susurró al oído “aún te amo” en ese momento él se olvido del daño que pudo causarle, la vida les presentaba una segunda oportunidad y, éste reencuentro le decía que era ella el amor de su vida. Pudo sentir que la cercanía de sus cuerpos le producía excitación que iba mas allá de sus instintos; llegaba a su corazón y sacudía su alma misma…

Los segundos pasaban al compás de las agujas de aquel gran reloj. Para ellos, el tiempo parecía no continuar. De forma inesperada una nube cubrió el parque, y un manto de lluvia les sorprendió. Él se quito su abrigo y la cubrió con el. Ella le sonrió dulcemente y lo besó, saboreando de sus labios aquellas gotas de lluvia saladas que ya cubrían sus rostros, y sin decirse ni una sola palabra, agarrados de la mano, corrieron hacia aquel lugar, aquel lugar que los dos tenían en sus mentes, donde una y otra vez pasaron las horas, aquellas horas…

Lugar de sus sonrisas. De súbito, en un inesperado gran estruendo cayó del cielo el reloj de la torre, redondo e inmenso. Hincando la esfera en el suelo su presente, pasado en añicos delante de ellos. Perplejas se clavaron las agujas, desubicadas en el esférico agujero por sus descompensados retrasos. Postrados los números en su tercio delantero, menos uno, el dos. Romano alienado en paralelo junto a un desafiante mecanismo magnético, que de momento, les desenmascaró el fin del tiempo. Sus vidas y el rincón de ese lugar de sonrisas aún seguían intactos. Desnudo el, desde la última vez que unos senos volaron a su tacto, entremetiéndose por un vestido. Desnuda ella, desde la última vez que rasgó un cuello con sus uñas suaves y tersas.

Él recorrió el tacto caliente de su piel, despacio, delicadamente... como el caminar de puntillas sobre las piedras de un lago. Ella cerraba los ojos y provocaba refugios para que su amado explorador se aventurara en ellos: la curva de su espalda, el pliegue de su seno, la bajada de su vientre… Y así, después, él debía recuperar, sediento, el aliento en sus labios. Al pasar del segundero detenido, el roce de los cuerpos hambrientos se hacía más intenso, las dentelladas de las caderas abandonaban las proposiciones y pasaban a la acción. El ambiente se tiñó morado entre suspiros... y sólo se miraron…

Sin esperarlo la tarde se hizo noche y los besos dulzura que colmaban esos maravillosos momentos de rencuentro y felicidad se transformaron de repente en prisa y en sorpresa. Ella, nerviosa… Con cara de pánico e incluso vergüenza comenzó a ponerse nuevamente las piezas de ropa que tan apasionadamente se había quietado… Vio entonces que tenía la blusa rasgada y pensó que probablemente su corazón también lo estaba… Se acordó de lo malo, del dolor, del sufrimiento y la inestabilidad que había vivido en esa relación y que por mucho que le quisiera ya nadie podría borrar eso, porque su corazón y sus sentimientos no eran un trapo apto para una lavadora. Empezó a resbalarle una lágrima por la mejilla. La del arrepentimiento, la del no puede ser. La lagrima más dolorosa que había llorado nunca y quizá la más salada y contradictoria. Él se sorprendió tanto como ella, pero de diferente modo. No entendía nada de lo que estaba pasando, la incredulidad se estaba sirviendo fría, y él para intentar detener lo inevitable entonces la volvió abrazar pero con un movimiento brusco ella lo rechazó para luego…

…salir rápidamente de la habitación sin decir una palabra. Él tratando de entender la situación tardo unos segundos en salir prácticamente desnudo tras ella. Pero al llegar a la calle ella había desaparecido. Desesperado miró hacia todos lados y solo vio un taxi alejarse rápidamente del lugar. El peor de sus temores se había concretado. La historia se repetía. Las heridas quedaban nuevamente abiertas y sangrantes a la luz de la luna. Cuando se dio cuenta, su desnudez se había convertido en el centro de atención de la gente que pasaba por el lugar y no podía hacer otra cosa que mirarlo con un tanto de sorpresa y un toque de desdén. No tuvo otra alternativa que regresar a la habitación. Pero lo que encontró ahí le sorprendió aún más…

Sentada sobre las sábanas, en las que horas antes se habían dejado llevar por sus emociones, estaba ella. Aún no había recuperado el aliento, y sus ojos no podían disimular el asombro que una vez más le causaba su presencia. Su cabello azabache, seguía resaltando la palidez de su piel, y como la última vez, su mirada fría le recordaba que de nuevo había caído en el mismo error. Segundos después su cabeza se apoyaba en las piernas de Paula, y sin poder contener las lágrimas, le pedía perdón por haber roto su promesa. Aquella que una tarde de abril le hizo, asegurándole que la sacaría de su cabeza, que volaría lejos, allí donde la memoria borrara ese episodio de su vida… sin embargo, no lo había cumplido… Levantó la cabeza, la miró, y en sus ojos pudo verse reflejado… frágil, como entonces, como siempre. Ella, metió la mano en el bolsillo de su abrigo azul, y le entregó un sobre. Su último comentario le indicó que allí encontraría respuesta a muchas de sus preguntas, y con un beso al aire, salió sigilosamente de la habitación.

Salió de la habitación lanzando un suspiro al aire entre aliviada, consternada y entristecida. ¿Y esto ha sido todo?, ¿tanto tiempo esperando este encuentro, para esto? Al salir, se apoyó en la pared. Ni ella se lo creía. La máscara del romantismo cayó ante sus manos, resbalando desde la nariz respingona hasta el mentón suave y allí la recogió ensimismada aún. El tiempo había pasado para todos, no sólo para ella. Sólo el ciprés permanecía impávido al otro lado del muro. Lo miro y recordó la de veces que habían reído pisando su sombra y una sonrisa despistada le transformó el rostro por décimas de segundos.

El pasado hay que dejarlo ser pasado -, pensó. Había dejado en ese sobre el poquito de su ayer que aún conservaba en el presente y que no compartía con nadie. Lo había guardado durante años, con la vana ilusión de recuperar días felices, y ahora lo acababa de entregar a la persona por la que vivía, por la que había vivido. No había habido una respiración suya donde no hubiera estado él. Él pensado, él soñado, él deseado… él… él. Suspiró, cerró los ojos un segundo volviéndolos a abrir, alzó la cabeza y echó a andar sintiendo una ligereza que le supo a desequilibrio…

Una sensación extraña la acompaño durante un tiempo. Salió a la calle y con firmeza levanto el brazo para parar un taxi. Al dirigirse al taxista su tono de voz parecía fuerte, seguro. Estaba acostumbrada a tragarse sus lágrimas y disimular sus sentimientos. En algo más de media hora llegaba a casa. Se puso cómoda y caminó descalza hasta la cocina. Un vaso de leche, una manta y su sofá serían su compañía aquella noche. No quería darle más vueltas a las cosas, pero tampoco podía evitar hacerlo. Mientras, él seguía en aquella habitación. Aún no se había vestido y algunas lágrimas recorrían su rostro. Le pasaban mil cosas por la cabeza… y no podía evitar sentirse sólo. Sentado en el suelo, con la cabeza apoyada en el borde de la cama y moviendo algo entre sus manos… el sobre que Paula le había dejado antes de marcharse…

Se detuvo un instante para releer todo lo que había escrito. ¡No! – gritó al tiempo que arrancaba violentamente la hoja de la vieja máquina de escribir. ¡No! – gritó al tiempo que la rompía en pequeños pedazos y los arrojaba a la papelera. Otra historia que jamás vería la luz, otra historia que de ahora en adelante vagaría en el limbo de las palabras que no se dicen, de las lágrimas que no se vierten y de los besos que no se dan. No, no iba a abrir aquel sobre. No existía aquel sobre. ¿Por qué no era capaz de escribir otra cosa? ¿Por qué últimamente todo comenzaba y terminaba con ella? ¿Por qué no podía quitársela de la cabeza? Debía hacerse a la idea de que alguien como él no tenía la menor oportunidad. Ella jugaba en otra liga, era y sería por siempre inaccesible. Ni siquiera se veía capaz de comprenderla, una y otra vez conseguía desconcertarle. Sacudió la cabeza. Necesitaba aire fresco. Necesitaba inspirar profundamente y llenar sus pulmones de nuevas ilusiones. Necesitaba espirar y expulsar para siempre todos los miedos y viejos fantasmas que le acompañaban desde hacía tanto tiempo.

En un brusco movimiento tomo el lugar frente al espejo que tantas veces fue testigo de la pasión contenida, del juego de poder …vio su ojos sin brillo de nuevo ocurrió ella tenia el extraño poder de elevarlo al cielo, y dejarlo caer sin misericordia alguna; en que momento perdió la partida de este juego sin reglas, en que momento su corazón dejo de pertenecerle, sin poderlo evitar gruesas lagrimas de impotencia y dolor inundaron su rostro, ese mismo rostro que tantas veces se curtió de angustias por no saber de ella, ese mismo rostro que ella lleno de besos; intento controlarse necesita aire, necesitaba un abrazo sincero, simplemente necesitaba sacarla de su vida…

Se olvido de el, se olvido del mundo, se envolvió en su magia, y perdió, así de sencillo esta vez perdió mucho mas que el corazón…la perdió a ella

El sobre se volvió invisible al sentir la tristeza infinita de aquel hombre. De ese hombre que al no tener nada mas que perder, desencadenó los demonios de la soledad a los que tanto había temido siempre, ya no le importaba verlos danzar a su alrededor formando remolinos decorados de vacío, sufriría eternamente si era necesario, soportaría aquella pesada carga sino con valentía sí con mucha resignación, bien ganado se lo tenia, alguna vez imagino que probar esas gotas de sudor que escurrían por la espalda de ella tendría un precio alto, que recordar las figuras que formaron las nubes en el cielo el día que le dio el primer beso y acariciar su sonrisa con el pensamiento cada vez que cerraba los ojos seria un lujo tal vez demasiado costoso. Ahora vagaría entre las calles sin voz de sus hojas escritas todas las noches mientras lo acompañaba la luna asomada por la ventana, al amanecer se recostaría en su cama vacía tan solo esperando la noche para poder seguir escribiendo, para continuar una historia con un final tardío, para escribir una historia a plazos.

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Este es el resultado del juego que planteó Dynaheir. En él han participado Galatea, Bruixeta, Corazón, yo misma, Agustín, Comella, Sory, Viento Nocturno, Synnove, Cytherïa, Sir_Lancelott, Tharsis, Reatratado, Sonsoles, Agua y Dynaheir. Siento no haberlo podido poner antes. En el blog de Dynaheir encontraréis los enlaces a los blogs de los participantes.

Llora ahora y ríe luego

Llora ahora y ríe luego

Aquello que se insinuaba como una comilona de esquinas, lunares y gotas de calor a oscuras quedó en una pequeña merienda, en un impulso refrenado "a todas luces", porque no se nos apagó la luz, pero acabamos los dos cogidos de la mano, como cantaría Alejandro Sanz. Y hoy te llamo para decirte que llevo "provisiones" por si se da el esperado "atracón", aunque en el momento de sentarse a la mesa aparezcan ciertas reticencias. Aún así, quiero cenar lunares, quiero cenar caricias, quiero cenar tus brazos, quiero cenar el tacto de tus manos... y de postre quiero tus labios... Pero no llores porque esta cena no llegue ahora, es mejor que surja sola para no acabar cenándonos a destiempo y llorando los dos.

Llora ahora y ríe luego, como diría Jarabe de Palo. Tras la espera viene el postre, en este caso, la cena. Sin dos velas, sin velas o... sí quiero velas, de esas pequeñas que al salir el sol se consumen. Y de música... tus besos y tu roce instrumental... ¿Directos al postre?

Bizarre Love Triangle

Bizarre Love Triangle

No hay nada mejor que tener como música el sonido del mar... Hoy tengo una tarde musical

Ñam Ñam...

Ñam Ñam...

Hoy voy a comerte... sí, a ti.
Y pensar que hace siete meses cogías un avión de camino a Barcelona por una larga temporada. Pero al poco de marcharte volviste, y nunca te dije lo feliz que me sentí entonces. Por eso, hoy voy a comerte...
Voy a comerme los lunares de tu espalda, esos que bajan hasta el final... Voy a devorar tus labios hasta volverlos morados... Voy a hincarle el diente a tu cuello sin que puedas sentir mas que mi respiración... Voy a darle de comer a mis ojos y voy a interrogar a los tuyos hasta hacerlos confesar...
¿Quieres más?
Apaga la luz...