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Duna Loves

La biblioteca de las dunas

Graffiti

Está allí, sobre el frío mármol, azul como sus ojos, tan bonito como siempre lo deseó. Su corazón se acelera. Por un momento, le parece que todos pueden oírla, que todos pueden leer aquella frase, justo como está haciendo ella en ese momento. Está allí, en lo alto, inalcanzable.Allí adonde sólo llegan los enamorados:

"Tú y yo... Tres metros sobre el cielo".

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Juntos, nada más...

Si acabaras de entrar en una lavandería de mala muerte de la avenida de La Bourdonnais, un 29 de diciembre a las cinco de la tarde y vieras esta silueta bajo la triste luz de los neones, te dirías exactamente esto: ahí va... un ángel...

Camille levantó la cabeza en ese mismo momento, lo vio, se quedó un momento sin reaccionar como si no lo hubiera reconocido y terminó por sonreírle. Oh, casi nada, apenas un pequeño destello, un gestito de reconocimiento entre clientes habituales...

-¿Son tus alas?- le dijo, señalándole la bolsa.

-¿Cómo?

-No, nada...

Acabo de llegar a la última página de Juntos, nada más, de Anna Gavalda, y lo he acabado con una sonrisa en los labios. Me ha gustado mucho: es sencillo, tierno, entretenido... de esos libros que casi se leen de un tirón. Cuatro personas golpeadas por la vida, con sus respectivas historias, que terminan encontrándose y haciéndose compañía los unos a los otros. Una familia elegida que acaba enseñándoles el camino a la felicidad a cada uno. Y me guardo otro fragmentito que me ha gustado mucho, entre muchos otros, además de el que he dejado al comienzo de este post, que ya reseñaré más adelante.

Ahora me voy corriendo a la biblioteca, que tengo que devolver el libro...

Historias de tres minutos y pico

Un mes de clase en el curso de Locución, presentación y control del sonido en Radio da para mucho. Y, echando la vista atrás, entre tantas grabaciones como ya tenemos, hoy he elegido para compartir con vosotros esta: Chicago, 1957.

Es el título de mi historia de tres minutos y medio, en la que teníamos que locutar un texto escogido y llevarnos el control al mismo tiempo. El texto de mi historia es de creación propia, de hecho, ya la escribí aquí hace algún tiempo. Así que aquí tenéis una versión... en audio. Y sí, la voz es la mia... Espero que os guste tanto como pareció gustarle a mis compañeros.

La elegancia del erizo

La señora Michel tiene la elegancia del erizo: por fuera está cubierta de púas, una verdadera fortaleza, pero intuyo que, por dentro, tiene el mismo refinamiento sencillo de los erizos, que son animalillos falsamente indolentes, tremendamente solitarios y terriblemente elegantes.

Sin quererlo he llegado al final de La elegancia del erizo, novela de Muriel Barbery, toda una revelación en Francia. Me ha gustado mucho. No sé cómo describirlo. Es, como dice la contratapa: la belleza de las pequeñas cosas, la magia de los placeres efímeros. Es sencilla y delicada. Ahora es cuando se queda una con ese vacío que deja el haber acabado una historia, de haber dejado un mundo en una calle de París... Y no queda otra que seguir buscando "los siempres en los jamases", buscando "la belleza en el mundo", en nuevas páginas.

Se acabó el juego

Me encantó abrirlo por primera vez y sentir su olor a nuevo, pasar las páginas, empezar a leer... y no poder parar. Poco a poco fui devorando capítulos. Cada vez que me sentaba con el libro entre mis manos leía más y más. Así empecé a ver cómo la parte izquierda del libro engordaba y, página tras página, iba ganando peso. Primer acto... segundo acto... tercer acto... Sin darme cuenta llegué al epílogo: ya no hay vuelta atrás.

Se acabó el juego... del ángel...

...y me encantó.

Siempre Neruda

Dos amantes dichosos hacen un solo pan,
una sola gota de luna en la hierba,
dejan andando dos sombras que se reúnen,
dejan un solo sol vacío en una cama.


De todas las verdades escogieron el día:
no se ataron con hilos sino con un aroma,
y no despedazaron la paz ni las palabras.
La dicha es una torre transparente.


El aire, el vino van con los dos amantes,
la noche les regala sus pétalos dichosos,
tienen derecho a todos los claveles.


Dos amantes dichosos no tienen fin ni muerte,
nacen y mueren muchas veces mientras viven,
tienen la eternidad de la naturaleza.

VII

Si marcas un punto de partida y regresas a ese punto, sabrás que el círculo es un punto que se encontró a sí mismo y que la eternidad es un camino que tiene el largo de tus pies.

-Manuscritos de la memoria, Nemer Ibn El Barud-

Manuscritos de la memoria

Si tu memoria te dice
que la eternidad se construye con lo efímero
como la primavera se edifica en los pétalos,
y que desde la tierra a la galaxia
existen reinos sobre reinos.

Si el mar está boca arriba o boca abajo;
Si el abismo fué un cielo que cayó de espaldas
o el cielo es otro abismo que viene cayendo
boca abajo,
para ti el mar
será un diluvio que alcanzó la vejez.

Nemer Ibn El Barud

(Busco este libro. Si alguien sabe dónde encontrarlo...) 

Sofía

[...] Me pregunto por qué esta palabra tan hermosa es femenina en todos los idiomas.

Seguro que ya tienes una teoría...

Sí. Pienso que para las mujeres lo importante es comprender, mientras que para los hombres es ser comprendidos. Y creo que para proteger la vida del planeta necesitas mucha sofía, mucha sabiduría, o sea: necesitamos a las mujeres. Vosotras tenéis vocación de cuidadoras, los hombres no, y ahora mismo el pronóstico de la Tierra es gravísimo.

¿Por dónde deberíamos empezar?

En Grecia, en el Peloponeso, cuando entraron en guerra Atenas y Esparta las mujeres hicieron una huelga de sexo, se negaron a tener relaciones con sus maridos hasta que detuviesen la lucha. Me pregunto si deberíais hacer lo mismo ahora. Igual sería bueno que la mujer se opusiera a tener sexo hasta que el hombre decidiera de una vez por todas salvar el planeta. En realidad es el viejo lema: Haz el amor y no la guerra, pero a la inversa. O sea, se deja de hacer el amor hasta que acabemos de estar en guerra con la Madre Tierra.

-Fragmento de la entrevista a Jostein Gardeer, autor de El mundo de Sofía. Revista Elle. Octubre.-

Francotiradora

Le encanta ver anochecer desde su ventana. Sin moverse, sin prisas y en silencio pasa la última hora del día mirando hacia arriba desde los pies de su cama. A veces se tira en ella boca arriba y puede ver el cielo. Y siempre se hace la misma pregunta: ¿puede haber algo más maravilloso? Y ahí continúa, sin inmutarse, con los ojos como platos.

Desde su ventana también se puede ver el pueblo, "con todas esas luces chiquitas y brillantes", dice. Y se va haciendo de noche y el cielo se vuelve más azul. A veces sólo abandona esa posición para coger la cámara de fotos y entonces es como un francotirador apostado en la azotea de un edificio: espera el momento perfecto.

¿Por qué lo hace? Ni me preguntes. Creo que a veces ni ella lo sabe con certeza... 

Gravedad relativa

La ley de la gravedad relativa: aligera. Un problema es tan pesado como tú permites que sea. El efecto Doppler de la comunicación: siempre hay una divergencia entre lo que el hablante dice y la intención que le atribuye el oyente. La fuerza centrífuga de las discusiones: cuanto más te alejas del núcleo del problema, más rápido escapa de control la situación.

En su momento Ruth había pensado que las comparaciones y los consejos eran simplistas. Era imposible reducir la vida real a frases de una línea. La gente era más compleja. Al menos ella lo era, ¿no?¿O sería demasiado complicada? Compleja, complicada, ¿qué diferencia había?

-La hija del curandero, Amy Tan-

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Esta es la historia de un guión...

Esta es la historia de un guión... Sinceramente, yo creo que tu vida sí que podría transformarse en un buen guión cinematográfico. ¿Que cuál sería la primera escena? Fácil:

7.30 de la mañana. En un autobús de la línea 22 viaja un chico de sudadera azul, pantalones vaqueros y converse a juego, con su mochila bandolera al hombro. Parece ajeno al vaiven de estudiantes que llena el autobús, quizá porque hoy a tenido la suerte de viajar sentado. Y con la cabeza apoyada en el cristal, aún con cara de sueño, levanta la vista hacia el mundo más allá de su reflejo. Está lloviendo. Pero él es feliz con "La calle mojada" girando en su mp3, mientras reza para sí por no encontrarse con nadie que le interrumpa tal temazo.

Ese fue el primer día de facultad. ¿Crees que sería un buen comienzo?
Y podría seguir por las confidencias, las complicidades, las amistades compartidas, las fiestas, los messengers tradicionales o esos silencios tan difíciles de conseguir, salvo cuando se te escapa un abrazo o te hacen un buen regalo. Pero, la verdad, tú siempre tienes algo que decir, aunque sea cantado.

"Las palabras que han dejado las sirenas y el efecto doppler... ni-no ni-no...
No se sabrá la letra... ni-no ni-no...
La calle mojada, la calle, la calle mojada..."

¿Todavía crees que tu vida no es digna del mejor guión? ¿Se te ocurre una vida mejor?

Tanto rojo bajo los párpados

Tania  

Había fumado demasiado. Me dejé caer en la cama y, dentro de mi cabeza, todo empezó a dar vueltas. Ella, como si nada, cantaba 'la la I love you' mientras buscaba unas braguitas medio limpias en su montañita de ropa sucia. Ya llevaba en casa más días de los previstos. La había conocido una semana antes, de gira con la compañía. Una obra en verso, en fin. El caso es que se me estuvo a punto de olvidar el texto cuando la vi a ella entre el público, mirándome.  Ahora era yo quien la observaba desde mi cama, y me mareaba al verla danzar de un lado al otro de la habitación. Al tararear movía la cabeza y erguía la espalda. Me entretenía mirando los pliegues de su camiseta. 

- No me quedan braguitas limpias. ¿Me dejas unos calzoncillos? 

Al detenerse, conseguí enfocarla. Habíamos bebido y fumado lo mismo. Definitivamente, tenía más aguante que yo. Y pensar que tenía veinte años. ¿Dónde habría aprendido a hacerlo así? Mientras pensaba esto, una nube blanca de puntos brillantes me dejó ciego unos segundos. 

- Coge los que más te gusten, pero, por favor, tráeme algo que me levante un poco, me ha dado una bajada de tensión. Creo que hay chocolate en la cocina. 

- No, el chocolate está aquí, en la mesa, ¿de verdad quieres que me haga otro? Se te ve muy pálido, mi amor… 

- Tania, por favor. 

En realidad no se llamaba Tania, pero había algo en sus gestos que me recordaba a uno de mis amores frustrados. Y ésta era la revancha. Mi primera Tania tenía catorce años, los mismos que yo por entonces, cuando vino a vivir a mi barrio. Sus padres habían conseguido salir de Rusia, ella decía que comían mal, en el mercado nunca había de nada, aquí siempre hay de todo, qué bien. Me declaré con un '¿Quieres salir conmigo?' que me costó la misma vida y no le metí mano porque era rusa y porque quería estar con ella mucho tiempo y hacerlo bien. Se aburrió de esperar y me dejó al poco. Sin embargo, con el noventa por ciento de las que han llegado después, me he acostado la primera noche. Desconocidas. Recién conocidas. El amor es una flor que se alimenta con insectos, me decía un amigo.  

Mi Tania con braguitas sucias era de las del noventa por ciento, pero había algo en el modo de usar sus manos que me advertía del gran peligro que estaba corriendo. Bebiendo de un vaso, fumando o lavándose los dientes, era imposible retirar la mirada de sus manos. Y yo no estaba acostumbrado a esas cosas.  -

 Tania, estoy mal, por favor, acércame el chocolate, en el mueble de la derecha, por favor, Tania… 

- Señor Por Favor, ¿Quiere hacer el favor de llamarme por mi nombre? 

- Tania, pero si te queda muy bien, deberías estar agradecida por haberte conseguido el nombre que tus padres no te supieron dar. Pásame el chocolate, ¿quieres? 

No siempre era así. A menudo nos pasábamos las noches despiertos, en casa, hasta las siete de la mañana. Jugábamos al parchís, nos leíamos cosas, charlábamos. Aquella noche algo iba mal. Así que escucho un zumbido y siento ese algo que viene hacía mí y abro los ojos cuando zas, tableta de chocolate en el ojo, la boca se me abre y la bola del ojo late y parece que no cabe en su hueco. Tania se acerca arrepentida. 

- ¿Te he hecho daño, mi amor? 

Después de aquello venían los mimos. Besos, caricias, silencio y, al poco, Tania dormida. Fue entonces cuando empecé a escribir esa novela que hacía tanto quería escribir y nunca me decidía a comenzar. Sería una de esas novelas autobiográficas en la que uno escribe todas sus miserias y se cree estar haciendo algo grande. Así que me dije, ¿Y por qué no empezar escribiendo sobre esta noche, sobre Tania, sobre sus bragas sucias? Y me puse con esto, con lo que estás leyendo ahora, o mejor dicho, con lo que has estado leyendo hasta llegar a este párrafo.

Este relato se encuentra en el nuevo libro de Julio de la Rosa, Tanto rojo bajo los párpados, editado bajo el sello Chorrito de Plata de Enrique Bunbury. Y ¿quién es Julio de la Rosa? Pues es un músico, componente de El Hombre Burbuja hasta su disolución en 2002, que con Las leyes del equilibrio (2005) inicia su carrera en solitario.

Ahora, con Tanto rojo bajo los párpados, entra en el mundo editorial. El libro está compuesto por tres bloques: uno de poemas, otro de relatos y otro que funciona como diario de viaje. Se pone a la venta a través del myspace del propio Julio a un precio de 7 euros, gastos de envio incluidos. Así que ya sabes, regala arte estas navidades.

Agredano vs. Cerise

Agredano vs. Cerise

Aún no conozco en persona a este paisano cordobés de 1980 y estudiante de Derecho. Pero como "Fotolog hace amigos", no pierdo la esperanza porque tiene que ser de lo más interesante. Antonio Agredano publicó el pasado mes de septiembre El incendio cerise (Plurabelle), un poemario muy recomendado por los entendidos. Mi última visita a Córdoba no me dejó tiempo para buscarlo tranquilamente, así que recurriré a la red de redes porque, por lo poco que he podido leer, creo que va a resultar una buena inversión.

Su curiosa definición ya es un adelanto de su mano con las letras: Cuando Judy Garland, queriendo ser Dorothy, golpea sus zapatos rojos y vuelve a casa, algo en su corazón le dice que se ha equivocado. Cada paso que doy en la vida trae siempre consigo esa sensación. No soy un hombre seguro, y dudar me hace tan lento que el mundo siempre me parece el mismo.

Y abro boca con este poema:

Las Alarmas

Si tanto nos amamos, por qué los límites cálidos,

los golpes en la frontera, las alarmas y tan lejos

los besos.

Tan lejos que aún confundo tus labios con heridas.

Eras muy diferente entonces,

cuando la ciudad tenía límites precisos

y no había casas pequeñas

que difuminaran su contorno.

Sólo edificios altos con minúsculas habitaciones,

prestadas estancias sin luz donde pasar la tarde

juntos.

Estoy utilizando la ternura de esos días como un arma.

Y si después os queda la sensación de estar ante una cara familiar, quizá sea porque además es bajista del grupo Deneuve. Un chico completito ^^ 

7 Puentes

7 Puentes

Amsterdam es una ciudad flotante, llena de canales, llena de puentes históricos. Es en esta ciudad holandesa donde existe un punto exacto, de espaldas a la plaza Thorbeckeplein, en el que puedes observar siete puentes colocados en línea, uno tras otro. ¿Tendrán estos puentes algo que ver con los siete que dicen que nos separan de una persona? Y es que más de una vez he oído hablar de esta teoría: Se dice que la distancia máxima que nos separa de una persona es de siete puentes. En realidad seis y esa persona hace el séptimo.

Por ejemplo: Siete puentes me separan de Jonnhy Deep. De tal manera que, la posibilidad de que yo tenga un amigo que conozca a Jonnhy Deep es del 90 por ciento. Estadísticamente nos separarían seis personas. En alguna parte debo de tener un amigo de un amigo de un amigo qe conozca a Jonnhy Deep, ¿no?

O quizá deba empezar por irme a Amsterdam, buscar ese punto exacto y esperar al otro lado... dicen que le esperanza es lo último que se pierde... Pero si, por el contrario, eres de óptica pesimista, en el cruce entre Reguliersgracht y Herengracht, en la orilla de los números impares, hay un puente con vistas a 15 puentes más. Y a seguir esperando...

Enfant Terrible

Desde Enfant Terrible

Vista desde arriba, Susana Nuez Moscada es una bola de pelo crispado.
Es una espalda con doce costillas y seis tatuajes.
En el suelo puede leerse: «Te conviertes en alguien interesante cuando empiezas a hablar solo.»
Y Susana dice:
—Me debo de estar convirtiendo en alguien muy interesante.

Helado de fresa

 

Una lectura altamente recomendable.

Diálogos conmigo mismo

Diálogos conmigo mismo

- Oye, en tu amistad con una persona, ¿alguna vez has sentido que esa persona y tú os encontráis a distinto nivel?

- ¿Cómo?

- Quiero decir... ¿alguna vez has sentido que, a ese amigo, le estás dando más de lo que él te da a ti? No en el sentido más egoísta de la palabra, porque ya sé que la amistad es dar sin esperar nada a cambio, pero también sé que es algo recíproco, algo que hay que alimentar desde las dos partes. ¿Alguna vez has sentido que le estás cediendo importancia a una persona, mientras que ella no te considera de la misma manera?

- Entiendo lo que dices y sí que me ha pasado alguna vez.

- Pues a mi me pasa muchas veces. Sé que no puedo obligar a nadie a que me quiera de la misma manera en que lo hago yo, porque cada persona es distinta, pero al menos podría percatarse de mi esfuerzo, de lo importante que es para mi eso que es tan simple y menor para la otra persona.

- Quizá tengas una visión de la amistad demasiado sensible, soñadora, idealista. Al ser humano lo primero que le importa es él mismo. Y lo segundo y lo tercero. Tiene que sobrevivir. Los amigos sólo están ahí para hacer más llevadero el camino, pero cada uno debe hacer su vida en solitario. ¿Para qué volcar tus esfuerzos en alguien? Nunca sabrás si te quiere de la misma manera.

- Cuando hablas así acabo creyéndome la lapidaria frase "el ser humano nace solo y muere solo". Sé que me doy demasiado a los demás, pero es que yo no quiero que mis amigos sean una parada en mi camino: quiero hacerlo con ellos. ¿Y si su amistad realmente vale la pena?

- Eso tampoco lo sabrás nunca. Y la verdad es que resulta muy frustrante. Apuestas con los ojos cerrados a un único número y la posibilidad de acertar también es única.

- ¡Odio esta sensación!

- Lo sé.

- Me siento vacío, traicionado, triste... solo...

- ¿Sabes qué?

- ¿Qué?

- Piensas demasiado.

Always

- ¿Qué hacía usted aquella noche?

- Aquella noche, nada más salir del trabajo, me dirigí a casa. Después de prepararme un sandwich para cenar pasé el resto de la noche en mi habitación, leyendo y escuchando música. En aquel momento sonaba Always, de Bon Jovi. ¿La conoce?

- No.

- Pues debería. La traducción dice algo así:  Estaré allí hasta que las estrellas no brillen,  hasta que los cielos estallen y las palabras no rimen... Y fue justo ahí, justo en ese momento, cuando un estruendo partió el cielo, lo hizo estallar... y empezó a llover... Fue como una señal. Dejé de leer, me acurruqué en la cama y apagué la luz. Sí, dejé que se apagaran las estrellas, pero ¿qué podía hacer yo? ¿meterlas en un cajón?

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Gestos y Costumbres

Gestos y Costumbres Recorres fríos pasillos que acumulan en sus esquinas dolores y quejidos. Nada más atravesar la puerta, el techo parece ceder sobre tu cabeza, pero no tienes más remedio que agacharte y esperar a que te llamen porque tu etiqueta dice que debes estar ahí. Nadie te dice hasta cuando. Te dejas hacer pruebas de tanto en tanto y sigues esperando, pero tu cabeza no deja de latir por su cuenta...

Pasan las horas y la paciencia. Y asistes, desde la última fila, a la película muda que es la discusión de tus padres: uno de ellos no debería estar aquí... o quizá los dos... y dejadme aquí. Entonces descubres que ese no es tu lugar y todo parece ceñirse en torno a ti, estrujando el tubo de oxígeno hasta no dejarte respirar.

Te das cuenta que la familia es un grupo de conocidos desconocidos que luchan por sobrevivir,
que nada es lo que era, que hasta los gestos y costumbres más comunes se desbaratan,
que no sabes nada... porque tu vida es ficción basada en un buen guión.

¿Que si tengo alguna preocupación? Mi única preocupación tiene nombre de antigua amiga, pero hace meses de aquello, se mantiene en mi subsconciente y tampoco quiero contarle mi vida al médico.
Pero, ¿sabe qué es lo único que se salva de estos 35 milímetros de ansiedad, gestos y mentiras? Su madre. Es el único recuerdo que tengo y que, sin haber conocido, me saca de todo esto. Y eso no puedo explicárselo a nadie porque sólo él entendería mis sueños en blanco y negro sobre historias que no viví.

¿Me dice ahora lo que tengo, doctor?

Rutinas

Rutinas

 La actitud mental positiva 

La actitud mental posivita es un camino hacia el éxito.

Cualquier cosa que valga la pena tener merece que se trabaje por ella.

Todo logro, toda riqueza adquirida, tiene su principio en una idea.

La grandeza está reservada para aquellos que adquieren un ardiente deseo de alcanzar altos objetivos.

El éxito lo alcanzan y lo conservan quienes lo intentan y lo siguen intentando con una actitud mental positiva.

Para convertirse en un experto en cualquier actividad humana hace falta práctica... práctica... práctica...

El esfuerzo y el trabajo pueden resultad divertidos cuando se fijan una determinados objetivos deseables.

En toda adversidad está la semilla del beneficio, equivalente o tal vez mayor para aquellos a quienes una actitud mental posiiva les induce a convertirse en personas de éxito.

La mayor fuerza del hombre estriba en la fuerza de la plegaria.

Yo soy el dueño de mi destino, yo soy el capitán de mi alma.

Amar a las personas y servirlas es el valor más grande de la vida.

Desarrolle un descontento inspirador.

Si sabe lo que quiere podrá hallar el medio de conseguirlo.

No permita que su actitud mental se convierta en una pieza de museo.

 

Feliz lunes. Feliz vuelta al trabajo...

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