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Duna Loves

No hay

No hay

No hay pasos que me sigan,
no hay huellas que queden detrás,
no hay sombra que me acompañe,
ahora, cuando te vas...
Hay vientos que bailan vacíos
tras mis pasos nada más,
hay besos para guardar,
hay recuerdos y oscuridad,
ahora, cuando te vas...

La primera lluvia

La primera lluvia

Cayeron las primeras gotas de lluvia... El verano se acaba. Y hoy, desde la misma calle, vi llover. Esperaba a la salida de la estación con un libro entre las manos, cuando empezaron a reflejarse en los cuadraditos de la acera las primeras gotas. Tuve que dejar de leer y ocultarme un poco en los escalones de la estación a los que alcanza a cubrir el techo. Las gotas empezaban a ser más numerosas e insistentes, y el agua empezaba a bajar escalones... hasta que tuve que guarecerme por completo en el edificio de RENFE, en el pasillo techado que hay tras salir del andén, tras la puerta abierta desde donde aún se veía algo la calle mojada y la lluvia golpear cada vez con más fuerza. ¡Y yo con las sandalias de pleno verano que ni tienen tacón ni tienen nada! Y ahí estaba, esperando... observando el ir y venir de pasajeros que descendían del último tren, que acababa de hacer su entrada detrás de una corriente de aire. Y seguía esperando... casi las tres de la tarde, apoyada en la puerta, con el bolso caído entre las manos y escudriñando el escaso horizonte que me dejaba el espacio sin mirar a ninguna parte. Me sentía como una niña pequeña, a la salida del colegio un día de lluvia, sentada en un escalón a la entrada del edificio, llorando, sola, porque su madre se olvidó de recogerla... Y se me encharcaron los ojos, vi mi reducido mundo temblar y, en un momento, cuando no miraba, apareció mi "mamá".
–¡Cómo te he echado de menos!– pensé mientras se dejaba abrazar.
Después no vi más gotas caer y dejé de llorar, como una niña pequeña...

Y las arenas se preguntan...

Y las arenas se preguntan...

¿Cómo se pueden mantener los sentimientos entre dos personas que la distancia separa? ¿Cómo hacer que la distancia no acabe con lo que nació una vez en un mismo lugar? ¿Cómo soportar la distancia?
Y así me asaltan miles de preguntas. La distancia es un camino incierto... no quiero ser un alma en pena durante todo el tiempo que estés fuera... ¿alguna sugerencia?

Fotografía

Fotografía

Sabes que conservo la primera foto que nos hicimos envuelta en papel transparente y, adornándola, mi trébol, el de cuatro hojas que encontré en alguna parte, para que nos dé suerte. Sólo espero que el punto de fuga no me robe tu imagen llevándose mis recuerdos. Creí haberme hecho a la idea, pero ahora que ya hay fecha, sólo esta imagen en papel fotográfico será lo que me quede para poder verte y no olvidarte

Silvio...

Silvio...

El trobador cubano Silvio Rodríguez no es precisamente una nueva promesa musical que recomendar. Lo que sí es nuevo es su vuelta a España tras cinco años de ausencia. Su pequeña gira por la geografía española comienza en Barcelona los días 7 y 8 de septiembre. Posteriormente visitará San Sebastián, Salamanca, Vigo y Madrid, lo que quiere decir que los que vivimos más abajo de esos destinos afortunados o os desplazamos hasta allí o nos quedamos con las ganas. Pero siendo uno de los cantantes cubanos con más éxito internacional, con numerosos premios en América y Europa y capaz de congregar a más de 100.000 seguidores en un concierto, si estáis entre sus incondicionales, ¡no os lo perdáis!

Os dejo para escuchar: Ojalá

Luna pálida de Septiembre

Luna pálida de Septiembre

Se detuvo el reloj en el instante, olvidando el tiempo en un segundo.
La cajita de música quebró su melodía en un silencio. El viento volvió a la esquina siendo sombra, remontando las calles vacías a galope ciego. Las hojas secas de otoño ya se lanzan al vuelo.
El buzón vacío: sólo una carta conocida. Se eleva el ascensor y aquella llave gastada aún abre la puerta de casa. Y se encienden las luces y se acomoda pensando en que será mejor cambiar la ropa del trabajo por el pijama. Pero, ni ganas. Las gafas abandonan su estuche viejo envuelto en terciopelo negro y, a la luz de la mesilla del teléfono, la carta dibuja una débil línea de sombra... ¿Dónde estará el dichoso abrecartas? –preguntaba al aire con la emoción colgada de los labios–. Acabó rompiendo el sobre por un lateral y, dentro... aguardaba una postal...
Un corazón de chocolate rodeado de mariposas... qué imagen más dulce...–pensaba–.
Querido,
me encuentro en alguna parte del mundo. He descubierto mi libertad en estos caminos que sigo sin mapas. Él (mi corazón) me guia. Me instaló mariposas en el estómago y cada día me revolotean.
No voy a volver...

Fue chocolate amargo...–musitó–. Y la imagen se volvió borrosa a sus ojos...

Besos no dados

Besos no dados

Parece que el tema de los besos que planteaban los compañeros de Astrópolis ha traído cola. Aquí, en mi propio espacio, me convierto en un simple reflejo de aquella pregunta para dar mi opinión, como hizo Galatea: ¿Dónde van los besos no dados?

Aquí conservo mis besos dados,
los no dados los guardo en mi cajita de pinta labios,
en el borde del color rosa, el rojo, el irisado...
para plasmarlos en los rincones del cuerpo de esa otra parte de mi alma que,
cuando no está conmigo, tanto extraño.

y como en aquel primer día...

y como en aquel primer día...

Mis lágrimas se han secado, y la sal que resta sobre mi piel ha formado la primera sonrisa del día. Me ha costado. Nos hemos vuelto a encontrar después del vaso roto, o la botella (nuestra botella). Al principio no podía ser igual, pero acabó siéndolo. Un paseo de charla, un almuerzo de dudas, de sinceridad, una tímida reconciliación bañada en batido de yogurt... y nuestros labios se abrieron, como fruta madura, con la madurez del dolor, de la caída, y saboreamos nuestras bocas endulzadas en empalagoso merengue.
La pasión volvió con la despedida, y la promesa de verte...
Y como aquel primer día... hasta mañana...

Y es que después del sufrimiento llega el descanso del placer... en la reconciliación...

Durmiendo sola...

Durmiendo sola...

Creo que mi vaso se resquebraja... o ya se rompió...
De mis expectativas sólo queda una sombra
Y si no hay forma de volver atrás
con una sola palabra escribiremos a dos manos el final
(no sé cómo parar esto...)
pero no voy a llorar, ya me muero por dentro,
así no mojaré tus manos.
Y, ¿qué fue de mi fin de semana perfecto, la buena compañía y de todos mis sueños?
Si alguien tuvo un fin de semana mejor, pido un favor: que comparta algunas sonrisas y me deje un pañuelo... Gracias.

Qué bonito cuando te veo....
Qué bonito cuando te siento...
Qué bonito pensar que estás aquí, junto a mi...
Qué bonito cuando me hablas, qué bonito cuando te callas
Qué bonito sentir que estás aquí, junto a mi
Qué bonito sería poder volar y a tu lado ponerme yo a cantar, como siempre lo hacíamos los dos...
Que mi cuerpo no para de notar que tu alma conmigo siempre está y que nunca de mi se apartará...

–"Qué bonito", Rosario Flores–

Camping

Camping

Me voy de camping, pero será muy breve porque me voy de hoy a mañana, ya que el lunes vuelvo a trabajar. Voy a desconectar un poco de forma rápida. Voy a dejar de lado el sufrimiento y a buscar el momento del placer en buena compañía... Y nada... nos leemos mañana, si no llego muy tarde y muy cansada. Buen fin de semana a todos.

El vaso puede estar medio lleno o medio vacío, pero hay que llenarlo

Y las arenas se preguntan

Y las arenas se preguntan

Si no sufriéramos, ¿cómo reconoceríamos el placer?
Es que estoy leyendo a Gala y desarrolla sus teorías sobre esto. ¿Es el placer un descanso que nos da el dolor porque siempre estamos sufriendo?

(Ya me extenderé más después, que ahora me tengo que ir a currar)

Me extiendo un poco tarde pero aquí estoy, necesitaba un poco de inspiración para esto. Y volviendo al tema... Cuando dos personas empiezan a pasarlo mal, a sufrir estando juntas, es cuando tienen un problema importante, porque puede acabar con la relación. Pero si esos momentos de tensión no existieran, entonces no diríamos aquello de lo mejor de una relación son las reconciliaciones, que serían los momentos de placer, el descanso del sufrimiento.

Alá! ahí queda eso. Buenas noches a todos!

Embotéllame

Embotéllame

¿Dónde estás?
Desde aquí veo la marea bajar,
este aroma resbala entre mis dedos
y me dices que sólo allí huele a mar.
Embotéllame un poco de agua con sal
que aquí sólo me queda humedad
después de llorar...
y perdí el salero para condimentar
las arenas de mi cuerpo que te devuelven a tierra.

En voz...

ARENA:
Se miente más de la cuenta
por falta de fantasía.
También la verdad se inventa.


[En voz de Jesús Qintero (no conozco al autor original)]

Un 30% más feliz...

Un 30% más feliz...

Si seguimos así no va a ser la distancia la que nos separe...

[capitán... de princesa...]

Nos va a separar tanto pensar,

[hoy soy un 30% más feliz]

tanto llorar,

[más feliz]

tanto hablar del tema.

[hoy son un 30% más feliz]

Y acabamos riendo revueltos en la arena.
Y comiendo quicos en la oscuridad.
Y todo se solucionó...

Cotidianidad única

Cotidianidad única

Obras.
Han puesto nuevo todo el suelo de la habitación de mis padres, unas pálidas y veteadas baldosas nuevas. No se ha podido entrar a la habitación durante varios días y, con ello, tampoco al cuarto de baño que hay en ella. El otro baño se ha visto invadido por seres inertes de toda clase. Un par de revistas descansan un poco arrugadas sobre la plana tapadera de la papelera, en una esquina. En otra, todo un lote de papel higiénico, aún envuelto en su plástico. Una camiseta grande, de estas de andar por casa, sobre la cisterna. Cuatro albornoces colgados tras la puerta (el rojo y el amarillo, y el rosado y el verde), en lugar de dos, al igual que las cuatro cabezas que asoman por los bordes del vaso de cerámica de la niña: cuatro cepillos de dientes se multiplican reflejados en el espejo del mueble. Las barras de labios, lápices de ojos y cremas también se multiplican, y las toallas... y disminuye el espacio.
Pasar al baño después de mi padre... un largo bote de crema de afeitar, una chuchilla desechable y un poco de ceniza decoran el lavabo. O después de un ducha...
Y pensar que antes nos apañábamos con un sólo baño...
¡Cuánta vida en familia hemos perdido! Habrá que darle las gracias a los obreros por el trabajo.

Sin compás

Sin compás

Voy perdiendo el paso del compás
y te me vas...
y los Te Quiero que me gustaban más
salían de ti...

Posibles distancias

Posibles distancias

Y las cosas cambiarán... y me dirás que no.
Nos veremos sólo por la voz, el resto será imaginación.
No sabré dónde estarás, no sabré cuándo volverás, y sólo podré echarte de menos.
Y cuando estés de vuelta...
Cuando uno vuelve se siente fuera, fuera de la vida del otro porque no ha estado junto a él para compartir determinados momentos. La otra persona se siente fuera de la vida del uno por las vivencias y el tiempo que éste ha pasado fuera. Y va creciendo una barrera... y van siendo como dos extraños. No quiero que seas extraño ni yo sentirme extraña en tus brazos. No quiero sentirme ajena a ti. No quiero ser sombra de lo que fui cuando aún estabas aquí.
Si la cartografía del corazón desdibujara sus líneas, acuérdate de mi...
de los ojos que se vieron una vez, de los vasos romper, de las risas, las fotos, los helados y el té.
Fuera los nombres en clave, fuera las metáforas poéticas... Te quiero... si te vas, estaré aquí echándote de menos...

...el primer beso de sus labios fue tan triste que casi no fue y aún así, atesoro la idea de un segundo más junto a su boca.
-Solina-

A Nassau...

A Nassau...

Paula, Jordi y Luis componen Solina, un proyecto de estudio sevillano que nació en los años 90. El sello Lunar Discos les ha publicado su primer EP: Sólo ida a Nassau, compuesto de cuatro canciones de sonido brillante, bases electrónicas, melodías sofisticadas, europop o happy-pop... en la voz de Paula, que los seguidores de Maga pueden reconocer, ya que prestó su voz para el tema Un lugar encendido (Jordi formó parte de Maga).
El primero de los temas es Salsus!, con un fondo latino que anima a mover los pies. Después, Mi pequeño animal, un tema vivo y alegre, que abre paso al más melancólico, al más puro estilo película de James Bond: Loreta Salino. Para terminar, un tema muy peculiar, ya que está cantado en japonés: Hi koukai, que puede recordar al sonido de Pizzacato Five.
Bueno, sin más, ahí va una muestra de este grupo: Salsus!
Si queréis más, en su web Solina, podéis descargar el EP completo.

Tacto...

Tacto...

En las yemas de mis dedos está marcada cada letra de tu nombre. Es lo único que mi mente escribe, de memoria. Si te detienes a observar la palma de tu mano, la izquierda, que soy zurda, aunque con el teclado eso no importa, quizás leas mi mensaje. Ahora mismo hago círculos con mi dedo sobre el centro de la palma de mi mano, ¿lo ves?, ¿puedes sentirlo? Conoces cada línea de mi mano, estas líneas son las tuyas, deberías sentirlo... Tu pulso tamborilea en mis venas, cada vez más débil... si nos alejamos no podré rozarte y tendremos que gritarnos a la cara sin ni siquiera vernos... Si este momento de magia, alquimia de sentimientos, se rompe, déjame tenerte delante, mirar tus ojos sin protección de vergüenza, y ver si de verdad nos alejamos, si de verdad hemos perdido el sentido del tacto.

- Si nos encontramos, así, en voz baja, ¿probaremos la mesa? ¿recuperaremos el tacto? Y decirte al oído que me gustas así...

El dilema del erizo

El dilema del erizo

"Un erizo quiere acercarse a sus amigos, quiere que se preocupen por él y lo comprendan, pero mientras más se acerque, más los dañara."
Esta difinición alude a la relación con los demás, con los amigos, no sólo la relación de pareja o íntima que puede desprenderse de esta otra:
"Cuanto más se aman y más intentan acercarse dos personas, más se dañan".
Muchos hemos pasado por el dilema del erizo, hemos pasado por el miedo a ser heridos por los demás o a quedarnos solos. Así, durante esta etapa, nos volvemos retraídos, tímidos donde entendemos que la única manera de no ser lastimados es hacer todo lo que se nos dice para evitar que los demás se enfaden, porque este enfado haría que estas personas se fueran de nuestro lado, haciendo nuestra soledad más grande.
Y aquí la comparación con el erizo: ante este miedo, decidimos alejarnos de los demás, pues este vacío interno que nos queda nos lleva a pensar que valemos muy poco y si intentamos acercarnos a alguien, éste terminará siendo dañado tarde o temprano.

Unos pasamos antes esta etapa que otros, algunos la superan y algunos no... Y es que todos pasamos por situaciones en la vida donde el dolor es tan grande que decidimos huir de ello porque es la única manera que tenemos de combatirlo. Todos hemos decidido huir de ese dolor y no somos capaces de aceptar ese hecho porque sería revivir ese dolor.
Quizá lo que deberíamos hacer es detenernos un momento y ser capaces de ver que no podemos estar huyendo todo el tiempo o vivir con el temor de quedarnos solos. La vida es un riesgo, hay que aprender a vivir aceptando lo bueno y lo malo que nos pueda dar.