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Duna Loves

La biblioteca de las dunas

El Dios Salvaje

El Dios Salvaje

Gracias a la entrevista a Deneuve que aparece aquí he hecho un descubrimiento literario que ha captado de manera significativa mi atención. Se trata de un fragmento del libro El Dios Salvaje (1969), de Al Álvarez, novelista inglés amigo de la poetisa suicida Silvia Plath. Pues bien, el fragmento es el siguiente:

"Cuando yo iba al colegio había un profesor de física, inusualmente apacible y bastante desorganizado, que se la pasaba hablando en broma del suicidio. Era un hombre bajito de ancha cara rojiza, gran cabeza cubierta de rizos grises y una sonrisa permanentemente atribulada. Se decía que en Cambridge, contrario a la mayoría de sus colegas, había obtenido en su asignatura la nota más alta. Un día, hacia el final de una clase, señaló tenuemente que quien quisiera cortarse la garganta debía cuidarse de meter primero la cabeza en una bolsa, pues de lo contrario dejaría todo hecho un desastre. Todo el mundo se rió. Luego sonó el timbre de la una y todos los muchachos salimos en tropel a almorzar. El profesor de física se fue en bicicleta a su casa, metió la cabeza en una bolsa y se cortó la garganta. No dejó un gran desastre. Yo quedé tremendamente impresionado.
(...)
Después de todo esto debo admitir que soy un suicida frustrado. Es una confesión triste, pues en realidad, no hay nada más fácil que quitarse la vida.
(...)
Yo preparé el acto cuidadosamente, durante largo tiempo, con una suerte de pertinacia ciega. Tal constancia tenía como centro único de mi vida que todo lo demás se volvió irrelevante, mera diversión. Todo arrebato esporádico de trabajo, todo éxito o decepción menor, cualquier momento de relajación y calma parecían apenas una pausa temporaria en un firme descenso por capa tras capa de la depresión, como el de un ascensor que parase un instante camino al sótano. En ningún punto se me ocurrió bajarme o cambiar la dirección del viaje. Y a pesar de todo nunca lo hice.
(...)
Ya no me consideraba infeliz; sólo "tenía problemas". Manera esta optimista de decirlo, ya que los problemas implican soluciones, mientras que la infelicidad es una condición vital con la cual hay que convivir, como el mal tiempo. Una vez hube aceptado que nunca habría respuestas, ni siquiera en la muerte, descubrí sorprendido que ya no me importaba mucho si era feliz o infeliz; ya no existían "problemas" ni "el problema de los problemas". Y eso en sí ya era el comienzo de la felicidad. Hoy parece ridículo haber aprendido tal perogrullada de una forma tan dura, haber tenido casi que morir para poder crecer."

La verdad es que me ha hecho pensar en eso que a veces llamamos, de manera un tanto egoísta, "problemas"...

Francisco Ayala 1906-2006

Francisco Ayala 1906-2006

 

Interpretaciones

(fragmento)

 

Nos ha tocado a nosotros fondear el fondo de lo humano y contemplar los abismos de lo inhumano, desprendernos así de engaños, de falacias ideológicas, purgar el corazón, limpiar los ojos, y mirar al mundo, con una mirada que, si no expulsa y suprime todos los habituales prestigios del mal, los pone al descubierto y, de ese modo sutil, con sólo su simple verdad, los aniquila.

La Junta de Andalucía ha editado Mi ventana al mundo (una antología) de Francisco Ayala y hoy regalaban un ejemplar en las bibliotecas de Benalmádena. Este fragmento que os dejo aquí aparece en el marcapáginas que lleva el libro en su interior. Ayala será este año el gran homenajeado del Día del Libro, puesto que cumple su centenario, un centenario en vida, algo que pocos tienen la suerte de celebrar.

Espero que estéis leyendo un buen libro...

Descalza

Descalza

Descalza por mi ciudad, donde todos los días despierto y sólo a veces me recuerda recuerdos que nunca he vivido. Es muy extraño. Quizás porque hace muchos años que dejé de vivir... dejé de vivir aquí, pero me llevé algunas piedras en los bolsillos.
En invierno, la gran parte de los días llovía y cuando salía de trabajar tenía que esperar bajo el techado a que acabara la tormenta. Era como si mi madre se hubiese olvidado de venir a recogerme al colegio y me quedaba sentada en los escalones, esperándola. Pero después siempre volvía a casa, sola, por el camino de las piedras. Caminar sobre las piedras moldeaba mis pies a cada paso, pero eso no era lo bueno. Mis dedos se empapaban con cada lunar de agua que había quedado atrapado entre piedra y piedra.

¡Qué frio! Escalofrío. ¿Por qué estaba descalza...
Me desperté. Y había algunas piedras esparcidas a los pies de mi cama... 

Heartbeats

Heartbeats
A veces, comenzamos el día pensando que ya nos lo sabemos de memoria...


Cuando sabemos que nada sale nunca como teníamos pensado. Siempre queda tiempo para encerrarte en el baño a llorar por lo que acabas de perder tras colgar el teléfono. Siempre nos queda esa reacción cobarde, o tan valiente..., de subir al último autobús con las lágrimas al borde del llanto, pensando, con la mirada fija en algún lugar más allá del cristal, cómo se va tu vida con cada acelerón. Y los árboles van quedando atrás en cada curva. O quizás sea una curva lo que nos ha llevado hasta allí.
Final de trayecto. Bajas pensando que hoy no debiste haberte levantado. Hasta que un golpe te despierta: parece que has chocado contra algo o alguien. A tus pies, una chica intenta reponerse del encuentro y sonríe en cuanto le tiendes la mano.

Gracias...


Quizás sólo se trate de subir al autobús adecuado.
Y de sonreír, como ahora lo estás haciendo...

 

Playing: Heartbeats, de José González
Inspirado en Línea 57. 

Nuevas sensaciones

Nuevas sensaciones

La libertad e independencia que da callejear por las calles del centro cámara en ristre es una sensación increíble. Es como si vieras todo con otros ojos: lo ves todo desde la lente del objetivo. Y buscas esquinas especiales, momentos mágicos, instantes irrepetibles... Hasta que entras en un pequeño café escondido en una calleja y pides un zumo de naranja, como siempre. Te gusta sentarte en la mesa junto a la cristalera porque así, mientras bebes abstraída en tus pensamientos, observas el movimiento de gente allá afuera. Y te das cuenta que hay personas y personas: en grupo, en solitario, con prisa, sin ella, niños que todavía ríen, familias que pasean, ejecutivos de chaqueta y maletín...

De repente bajas a la Tierra: el zumo ha dejado de subir por la pajita, se ha acabado. Así que, recoges tus cosas, pagas en la barra y sales de nuevo a la calle, a ser persona entre las personas. Y callejeas. En la plaza todo está lleno de gente. Varios grupos de adolescentes con pinta de turistas permanecen atentos al movimiento de los mimos que pueblan la zona. Las parejas curiosean los escaparates o descansan entre arumacos en los bancos de piedra.

Algo en el camino detiene tu paso... y es que en el suelo, boca arriba, hay  una foto tamaño carnet de un chica que sonríe. Y tú con tu cámara de fotos al cuello... y ella sonríe...

Me he sentido como Nino Quincanpoix buscando valiosos tesoros bajo el fotomatón de la estación de Mon Martre. Pero no ha aparecido Amelie... 

Atando cabos, deshaciendo nudos

Atando cabos, deshaciendo nudos Es como aquella tarde, en la que me arrepentí de todo, como cantarían los Pereza. Estaba sentada en el escalón al que da pie mi armario. Me abrazaba las piernas y escondía la cabeza entre las rodillas. No podía parar de llorar. Y no dejaba de sonar, una y otra vez, la misma canción...

Goodbye my lover, goodbye my friend
You have been the one, you have been the one for me...

Era como si un enorme helicóptero aterrizara en medio de mi habitación y, aún con la puerta abierta, nadie pudiera oirlo.

Ese mismo nudo de sensaciones se ha aferrado a mi garganta y tira de mi hacia el estómago, atando sus mariposas.
Entonces sentía tantas cosas que mi cuerpo no pudo soportarlo: dibujé una línea de puntos alrededor de mis muñecas para jugar a recortables, pero en ese momento descubrí que tenía miedo. Miedo a dejar de quererle tanto, miedo a quedarme sola de nuevo.
Ahora me he descubierto a mi misma sonriendo mientras hablaba con un amigo de entrevistas, de cortometrajes, de niños, de música, de descubrimientos... como el que hecho con él. Y gracias. Aunque el nudo sigue tirando de mi, a veces, para que no lo olvide...

La transformación

La transformación

Sólo prueba el ejercicio de Atisha. Trae todos los sufrimientos del mundo a tu corazón y vuelca bendiciones hacia afuera. Trae resultados inmediatos. Pruébalo hoy y verás.


El método dice: comienza a ser compasivo. Y el método es: Cuando inspiras, piensas que estás absorbiendo todas las desgracias de las gentes del mundo, toda la oscuridad, toda la negatividad. Todo el infierno que existe en todas partes, tú lo estás inspirando. Y déjalo que sea absorbido en tu corazón. Cuando inhalas, estás absorbiendo todas las desgracias y los sufrimientos de todos los seres del mundo pasados, presentes y futuros. Y cuando exhalas, estás sacando afuera toda la alegría que posees, toda tu felicidad, todas las bendiciones que tienes. Exhala, vuélcate a la existencia.


Este es el método de la compasión: bebe todos los sufrimientos y vuelca afuera todas las bendiciones y te sorprenderás si lo haces. En el mismo momento en que llevas dentro de ti todos los sufrimientos del mundo, dejan de ser sufrimientos. El corazón inmediatamente transforma la energía. El corazón es una fuerza transformadora: bebe desgracias y se transformarán en alegría... luego vuélcala afuera.


Una vez que has aprendido que tu corazón puede hacer esta magia, este milagro, desearás hacerlo una y otra vez. Inténtalo. Es uno de los métodos más prácticos y sencillos y trae resultados inmediatos. Pruébalo hoy y verás.

 

El Libro de la Sabiduría

Vol. 1, pp. 21-22

Osho 

Los parciales en 20 fases

Los parciales en 20 fases

Estudio científico real.

1.- Llegada (demasiado temprano) al lugar del examen.
2.- Repaso compulsivo y totalmente infructuoso de los apuntes.
3.- Fase de cachondeo nervioso pre-examen.
4.- Entrada atemorizada al aula donde va a perpetrarse el examen.
5.- Reparto de los folios para el examen ("¡¿Cinco folios?!" dicen algunos).
6.- Reparto de las hojas de preguntas ("En algo tan pequeño no pueden caber muchas preguntas" dicen algunos infelices).
7.- Vuelta de la hoja y descubrimiento de que usan un tamaño de letra 5 o más pequeño.
8.- Carcajada histérica.
9.- Resoplidos varios y llevadas de manos a la cabeza automáticas.
10.- Descubrimiento de que con lo (poco) que se recuerda no se puede contestar ni a la mitad de las cuestiones.
11.- Intentos vanos de copia (con el subsiguiente descubrimiento de que el de al lado tiene menos idea que tú).
12.- Fase de derrumbamiento, desesperación, impotencia y espera (ya que está feo entregar el examen tras solo diez minutos).
13.- Entrega del examen y huida del lugar del crimen.
14.- Fase de cachondeo nervioso post-examen.
15.- Fase de exclamación de palabras soeces ("Man metío la pisha", "me clavaron", y demás).
16.- Comparación de resultados (comprobando que no hay dos personas con las mismas respuestas, o mucho peor: todos coinciden menos tú). {-típico-}).
17.- Fase de consulta compulsiva de los apuntes (cuyo único resultado es empeorar el estado de ánimo del consultante).
18.- Fase de declaración de principios: "Ya no voy más a... (Macroeconomia, Derecho, Álgebra...)"
19.- Fase de negación ("¿Examen? ¿Qué examen? Yo no he hecho ningún examen").
20.- Fase depresiva post-traumática y elaboración de planes para eliminarla: -"Necesito pegarle a alguien"

Esto no es ninguna carta en cadena, pero no estaría de más recordar a todos aquellos que estén de exámenes las sensaciones que produce, así que, si eres un "buen amigo" mándaselo a todo el mundo.

PD: Si no lo reenvías no pasa nada, tan solo que suspenderas... así que tu mismo.

Principito y Principita

Principito y Principita

Había una vez un principito que habitaba un planeta apenas más grande que él y tenía la necesidad de un amigo...

Pues en este caso, y no es en plan feminista ni nada, era una principita que tenía necesidad de un amigo especial. Él, en su también pequeño planeta, añoraba tener una amiguita y partió en su busca asido a su gran globo rojo. Tras un largo período de tiempo vagando por el espacio más oscuro, el principito divisó desde su globo un pequeño planeta. En un filito del diminuto planeta permanecía sentada una muchachita que admiraba una estrella, su estrella, pues era la única que brillaba por los alrededores y como nadie la había reclamado nunca, ella se la adjudicó para poder entretener su tiempo contemplándola.
De pronto la estrella dejó de brillar: un gran globo rojo había cubierto su luz. Pero eso no fue lo que más sorprendió a la pequeña. Su sorpresa fue encontrar a alguien cogido en el otro extremo del objeto volador. En un instante se cruzaron sus miradas, se sonrieron y el principito aterrizó suavemente sobre la superficie de aquel planeta diminuto. El globo quedó atado a una ramita, pues lo necesitaría para volver.
Pero el principito no volvió a su planeta. Simplemente porque se enamoró de principita. El cariño que surgió entre los dos infló el globo sobre manera, desviando al pequeño planeta de su órbita. Hoy, si miráis al cielo y véis un objeto redondo y pendulante coronado por una luz... sabed que es el planeta de Principito y Principita, que bailan todas las noches, felices de haberse encontrado...

¿Hay mayor felicidad que ver a tu mejor amiga feliz?

[Imagen by DuNa]

Meditando

Meditando

La capacidad de meditar es un rasgo exclusivo de los seres humanos. Aprender a hacerlo nos puede ayudar a disfrutar más de nuestra vida. Mirando hacia el interior de uno mismo, hacia mi interior precisamente, puedo darme cuenta de que muchos de mis actos son asociaciones de pensamientos que asumo y repito sin más. Lo mejor para uno mmismo sería aprender a meditar, a conocer nuestros límites y nuestras carencias, sin perder, al mismo tiempo, la impulsividad.

Claves, por Isabel Menéndez


¿Por qué insistimos en lo que nos hace daño? La mayoría de las veces, esta insistencia proviene de una culpa inconsciente que actúa sobre nosotros.
¿Qué nos hace sentir bien? Conviene reflexionar sobre nuestros gustos y defender lo que nos conduce al bienestar.
¿Estamos seguros de ser comprendidos por nosotros mismos? Quejarnos de incomprensión paraliza y no permite modificar la situación que sufrimos.
¿Cuáles son las dificultades que tenemos?
Si sabemos lo que queremos, sólo tenemos que investigar el camino para conseguirlo, darnos el tiempo necesario y ponernos manos a la obra.
¿Sabemos solicitar ayuda?
Pedirla cuando nos hace falta es síntoma de buena salud mental, porque señala que sabemos reconocer nuestros problemas y buscar los medios para resolverlos.

Hoy me he permitido reflexionar: hace un año...


Y he concluido que los propósitos de año nuevo no sirven para nada

Pablo Fotografías

Pablo Fotografías

Recuerdo cuando lo conocí por primera vez fuera de los horarios nocturnos y a plena luz del sol. Pablo Fotografías iba a todas partes con un bolsito, pero no era siempre el mismo. Bastaba con que fuera un bolsito pequeño, del tamaño justo para que cupiera su inseparable cámara de fotos y el libro que andara leyendo en ese momento. Pablo Fotografías era un devorador de libros de bolsillo: El epicureismo, El camino a la felicidad, Los estados carenciales, La insoportable levedad del ser... Siempre llevaba alguno encima, para los trayectos largos, y mi casa era uno de esos trayectos.
También llevaba su cámara de fotos, digital, pequeñita. Para fotografiar la playa desde el mirador del cementerio (tan romántico) o las pálidas casitas de Pueblo Blanco. Él no necesitaba excusas. Podía pasar todo un día fuera de casa convirtiendo los lugares más vistos y cotidianos en preciosas postales. Así tiene árboles preciosos y son los mismos de la esquina, los pelones y trasquilados.
Creo que todavía tiene alguna fotografía mía en medio de alguna parte, con cara de despistada, como si no supiera que me enfoca. Me encantaba.
Y después se marchaba enfrascado en las páginas de alguno de sus libros, leyendo cómo averiguar el camino a la felicidad...

Shake the moon

Shake the moon .. se comío las nubes con cucharilla y descubrió que detrás estaba el sol. La luna no quiso quedarse al postre, pero daba igual. La pequeña abrazó su osito de peluche y, desde su posición, allá sobre el tejado, aún con la cucharita entre sus manos y la servilleta llena de miguitas de algodó, esperó a que el sol empezara a brillar. Y se durmió...

Buenos días, criatura. Ya salió el sol...

CLIP, CLAP...

CLIP, CLAP... ...resuenan las gotas de lluvia. Sofía, apoyada en la ventana, refleja sus ojos en el cristal antes de mirar a través de él. Mira cómo las gotas caen con fuerza hasta estrellarse contra el suelo. Dirige la mirada hacia el cielo cubierto y gris... vuelve la mirada hacia abajo... grandes charcos.

-Que llueva, que llueva, la virgen de la cueva. Los pajaritos cantan, las nubes de levantan...-cantaba-. Ya es oficialmente otoño. Bienvenidas las hojas a mi bolsillo y el paraguas de cuadros.

[Imagen de Iris Colil Barra]

Baile y jadeo (el juego)

Baile y jadeo (el juego) El día en que se conocieron, profesora y alumno prolongaron su baile hasta la caida noche. La química entre ambos les quemaba las manos al tocarse y sus pasos se fundían en un sólo movimiento al sonido de la música. El dibujo de su tango era perfecto. Se suavizaban las luces, aparecía la luz del gran foco y no existía nada más: se rozaban, entrelazaban sus pies, dejaban latir sus corazones y apenas se apartaban la vista...era un espectáculo muy intenso, porque realmente habían conectado de manera especial, habían tomado el cuerpo de la pasión

Sin embargo, al salir de la escuela, ambos tenían sus vidas. Ella: Argentina, treintañera, con un niño pequeño, que llega a España y se le ocurre abrir una escuela de baile. Él: español, veintitantos, con depresión post-universidad y que no encuentra trabajo, necesita algo que llene su vida.
Perfiles típicos hoy en día, como tú y como yo... que acaban cruzándose en un mismo lugar.

Hoy, han pasado varios meses desde que la escuela cerrase por problemas económicos: dada la escasez de alumnos no pudo mantenerse mucho más. Y supongo que cada uno habrá retomado sus vidas. Oír decir que ella volvió a Argentina y que él acabó olvidando sus pasos de baile. Pero también oí que dos sábados al mes vuelven a encontrarse en la escuela cerrada, y practican el tango entre jadeos...
Sinceramente, prefiero pensar que les ocurrió lo segundo... ¿y tú?

Piezas de colección

Piezas de colección En el mes de los coleccionables, Andrea hacía recuento de las piezas de su colección, aún inacabada, y las más extensa de todas las que empezó jamás...

David. Un amor de colegio. Con un "me gustas" y un inocente beso, ya te echabas un novio. Bendita inocencia...
Joaquín. El verano nos hizo coincidir en una escuela de natación. El regalo más original vino de sus manos: una pulsera a base de clips de colores. Éramos unos niños, pero con imaginación...
Fernando. El despertar de la sexualidad. El chico mayor que tiene algo que enseñar, como los besos bajo el agua...
Miguel. Los besos y el tonteo constante, cartitas de amor y de desamor sin ninguna despedida.
Víctor. El primer amor.
Ángel. La primera experiencia realmente amarga: la infidelidad
Alberto. Una fugaz semana de relación durante el instituto con un buen amigo
Javier. Un mes de relación tras muchas ganas de estas juntos, aunque realmente sólo uno de los dos estaba enamorado. Segunda experiencia amarga: tras darlo todo, la decepción y la depresión.
Xavier. Nueve meses descubriendo muchas cosas y también queriéndonos a veces demasiado. Esta vez, en el Bachillerato
Pablo. Una relación de verdad, ya en la Universidad. Dos años, cierta convivencia, besos verdaderos, muchas historias que contar, muchos sentimientos, muchos descubrimientos y multitud de cosas aprendidas... lo más intenso de mi vida...

Todos coleccionamos algo. Quizás ella sólo necesite dar con la persona adecuada...

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PD.: Hoy he hecho mi examen de septiembre... en mis manos ya no están las cosas, o sí... el lunes lo sabremos.

Corazón oxidado

Corazón oxidado ¿Recuerdas lo que te decía en los últimos tiempos? Las lágrimas que no brotan se depositan sobre el corazón, con el tiempo lo cubren de costras y lo paralizan como la cal que se deposita y paraliza los engranajes de la lavadora.
Ya lo sé, mis ejemplos sacados del universo de la cocina te harán soltar bufidos en vez de hacerte reír. Resígnate: cada cual obtiene su inspiración del mundo que mejor conoce.

-Donde el corazón te lleve de Susanna Tamaro-

Para desconectar de vez en cuando he empezado a leer este libro, donde cada pasaje que leo me sorprende más, donde cada reflexión es mejor que la anterior. Todo visto desde los ojos de una anciana que escribe una especie de diario-reflexiones para dejarlo a su nieta como recuerdo cuando ella muera. La nieta se marchó a estudiar a América, después de vivir toda la vida con su abuela, y no sabe nada aún de la enfermedad de ésta.
Susanna Tamaro, su autora, es italiana y de su novela se hizo una película creo que por 1998.

JUNIO: diario de un estudiante (y III)

22:30 p.m - Retorno a los estudios
22:31 p.m - Pausa para otro cigarro
23:00 p.m - Vuelta a los estudios
23:01 p.m - Reflexión: "me quedan exactamente dos horas de estudio"
23:02 p.m - Ataque de angustia existencial.
23:30 p.m - Pablo se hace a la idea de estudiar seriamente la hora y media que queda.
23:31 p.m - El sujeto frente a Pablo,futuro ingeniero de telecomunicaciones, empieza a roncar.
23:45 p.m - Pablo se deshace del cadaver de un exfuturo ingeniero de telecomunicaciones.
23:46 p.m - Descanso para coger algo de comida basura de la máquina de la entrada
23:55 p.m - Descubrimiento de que el sandwich de cangrejo llevaba caducado un cuatrimestre
23:56 p.m - Pausa para vomitar
00:00 a.m - Retorno a los estudios. Propósito firme de estudiar la ultima hora que queda.
00:01 a.m - Suena el móvil. Pablo maldice.
00:02 a.m - Pablo escapa de las manos de el resto de los estudiantes que pretenden lapidarlo con pesados volumenes de ingeniería.
00:03 a.m - Pablo coge el móvil. Pablo cuelga al escuchar: "Que, estás estudiando mucho?".
00:04 a.m - Pablo tira el móvil a la papelera.
00:05 a.m - Pablo posa su mirada sobre los apuntes.
00:45 a.m - Pablo se despierta con los apuntes pegados a la cara.
00:46 a.m - Pablo vuelve a mirar los apuntes
00:55 a.m - Pablo se despierta con los apuntes pegados de nuevo a la mejilla mientras suena por megafonía "La biblioteca cerrara sus puertas en cinco minutos"
00:56 a.m - Pablo mira los apuntes
00:57 a.m - Pablo se rasca la cabeza
00:58 a.m - Pablo descubre que se ha equivocado por tercera vez de apuntes.
00:59 a.m - Ingestión de media tonelada de apuntes fotocopiados: les falta sal.
01:00 a.m - Pablo abandona la biblioteca satisfecho por su completo aprovechamiento de las horas alli pasadas.
01.01 a.m - Pablo enciende un cigarrillo.
01:02 a.m - Pablo se lanza bajo las ruedas de un camión de 18 ruedas

Este el final de una saga... Mucha suerte a todos en esta época de exámenes

JUNIO: diario de un estudiante (II)

15:45 p.m - Regreso al estudio
15:56 p.m - El infinito intenta acaparar la atención de Pablo. Para evitarlo Pablo hace garabatos en una hoja.
16:00 p.m - Etapa rosa de Pablo.
16:30 p.m - Etapa azul de Pablo
17:00 p.m - Etapa cubista. Pablo anuncia su retirada del mundo de la pintura
17.01 p.m - Pablo vuelve a mirar los apuntes
17.02 p.m - Pablo se rasca la cabeza
17.03 p.m - Pablo descubre que se ha equivocado de apuntes.
17.10 p.m - Intento de suicido frustrado de Pablo: los folios no cortan lo suficiente.
17.15 p.m - La malvada inopia secuestra a Pablo.
17.30 p.m - Pablo visita Babia
17:45 p.m - Pablo visita las Nubes
18:00 p.m - Pablo visita La Parra
18:20 p.m - Pablo fija la vista sobre los nuevos apuntes
18:30 p.m - Erección injustificada. Pablo conversa con sus genitales: "que
has visto tu que no he he visto yo?
18:31 p.m - Descanso para un cigarro.
21:00 p.m - Vuelta a los estudios tras tres cervezas, un patxaran y 45 cigarros. Enfisema pulmonar.
21:01 p.m - Pablo mira los apuntes
21:02 p.m - Pablo se rasca la cabeza otra vez.
21:03 p.m - Pablo descubre que se ha vuelto a equivocar de apuntes
21:07 p.m - Nuevo intento de suicido frustrado: la cabeza no cabe en la taza del water.
21:10 p.m - Pablo escapa de la inopia, del infinito y de un grupo de ninfómanas empeñadas en provocarle continuas erecciones.
21:45 p.m - Pablo lee y asimila tras un arduo esfuerzo las quince primeras páginas del temario.
21:46 p.m - Pablo descubre una nota a pie de página: "Las 15 primeras páginas no entran a examen"
21:47 p.m - Tercer intento frustrado de suicidio: tras envolverse en apuntes Pablo descubre que el mechero no enciende.
21:50 p.m - Pausa para un cigarro

Y continuará... que es larguito...
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JUNIO: diario de un estudiante (I)

JUNIO: diario de un estudiante (I) Porque Pablo somos todos...

07.45 a.m - Suena el despertador
09.45 a.m - Pablo se despierta vestido, desayunado y duchado en la biblioteca sin tener muy claro como ha llegado hasta alli.
09.46 a.m - Pablo se quita una legaña
09.47 a.m - Pablo se quita otra legaña
09.48 a.m - Otra legaña
10.00 a.m - Pablo saca los apuntes, el discman y se pone a mirar al infinito
10.30 a.m - Un pibón de escandalo se cruza entre Pablo y el infinito
10.31 a.m - Erección
10.32 a.m - Pablo posa la vista sobre los apuntes y comprueba que están en Arameo.
10.33 a.m - Pablo busca un diccionario de Arameo.
10.34 a.m - Pablo descubre un diccionario Arameo - Binario.
10.36 a.m - Pablo recibe un curso intensivo de binario.
11.00 a.m - Pablo descubre al intentar traducir los apuntes q están en español.
11.01 a.m - Pablo maldice al Jebi por tener esa letra de mierda.
11.02 a.m - Pablo anota en el dorso de la mano "Cortar mano Jebi la próxima vez que le vea"
11.03 a.m - Pablo vuelve a posar su mirada en el infinito
11.35 a.m - Pibón
11.36 a.m - Erección
11.45 a.m - Pibón
11.46 a.m - Erección
11.47 a.m - Pablo se plantea bajar a los baños y arreglar sus problemas de atención mediante el onanismo o cambiar de sitio y ponerse de cara a la pared.
11.50 a.m - Descanso para un cigarro
13:50 p.m - Vuelta a la biblioteca tras 27 cigarrillos y un cáncer de pulmón
13:51 p.m - Pablo mira los apuntes y descifra la primera línea
13:52 p.m - Descanso para comer

Continuará...

Reflexiones de un búho

Reflexiones de un búho Este mundo es un capitalista. No quiere compartir la riqueza de la que goza con todos sus vecinos. Y me siento ajeno como pieza de puzzle colocada en el lugar equivocado. Pero sigo caminando, tomando aire a carcajadas y soltándolo todo de una vez para volver a empezar.

Ahora me gusta trasnochar y escuchar sus historias de viajero de primera clase. Me gusta descubrir en él el lado humano que todo el mundo esconde bajo esa máscara deshumanizada, ajena, resquebrajada. Porque todos tienen un papel en esta escena, en este mundo de sombras chinescas.

Guardo una pena entre mis plumas, pena que únicamente conservo para mi, y es una pena cantada en voz de lamento. Porque tú ya sabes cómo duele... cómo se entona esta canción, tu canción, porque este es mi cuento

Y el búho deshiela su alma de noche. Cuenta, inspirado por el humo de un cigarro, que vivimos en un mundo subdesarrollado, rodeados de tecnologías que ni nosotros mismos manejamos. Cuenta que no llora, que sólo se lamenta. Cuenta que no quiere dejarse cazar por el sistema, pero ni el lenguaje tiene palabras suficientes para defenderse ante él.

Si pudiera ser yo mismo cada vez que quiero serlo no sería una especie en extinción. Una buena metáfora de mi vida. Porque, ¿sabes?, me encantan las metáforas. Me hacen sentir que expreso, que te expreso sin que lo sepas, que te hablo sin que me oigas... y te canto... guitarra en mano, o piano...

Algún día sus reflexiones conformarán libros de cuentos y los niños aprenderán la realidad del mundo de la sabiduría de sus alas.

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PD.: Para un alma nocturna, para un búho músico, creador de cuentos improvisados e inspiradores...
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