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Duna Loves

Mi pequeña Duna

Cotidianidad única

Cotidianidad única Obras.
Han puesto nuevo todo el suelo de la habitación de mis padres, unas pálidas y veteadas baldosas nuevas. No se ha podido entrar a la habitación durante varios días y, con ello, tampoco al cuarto de baño que hay en ella. El otro baño se ha visto invadido por seres inertes de toda clase. Un par de revistas descansan un poco arrugadas sobre la plana tapadera de la papelera, en una esquina. En otra, todo un lote de papel higiénico, aún envuelto en su plástico. Una camiseta grande, de estas de andar por casa, sobre la cisterna. Cuatro albornoces colgados tras la puerta (el rojo y el amarillo, y el rosado y el verde), en lugar de dos, al igual que las cuatro cabezas que asoman por los bordes del vaso de cerámica de la niña: cuatro cepillos de dientes se multiplican reflejados en el espejo del mueble. Las barras de labios, lápices de ojos y cremas también se multiplican, y las toallas... y disminuye el espacio.
Pasar al baño después de mi padre... un largo bote de crema de afeitar, una chuchilla desechable y un poco de ceniza decoran el lavabo. O después de un ducha...
Y pensar que antes nos apañábamos con un sólo baño...
¡Cuánta vida en familia hemos perdido! Habrá que darle las gracias a los obreros por el trabajo.

Posibles distancias

Posibles distancias Y las cosas cambiarán... y me dirás que no.
Nos veremos sólo por la voz, el resto será imaginación.
No sabré dónde estarás, no sabré cuándo volverás, y sólo podré echarte de menos.
Y cuando estés de vuelta...
Cuando uno vuelve se siente fuera, fuera de la vida del otro porque no ha estado junto a él para compartir determinados momentos. La otra persona se siente fuera de la vida del uno por las vivencias y el tiempo que éste ha pasado fuera. Y va creciendo una barrera... y van siendo como dos extraños. No quiero que seas extraño ni yo sentirme extraña en tus brazos. No quiero sentirme ajena a ti. No quiero ser sombra de lo que fui cuando aún estabas aquí.
Si la cartografía del corazón desdibujara sus líneas, acuérdate de mi...
de los ojos que se vieron una vez, de los vasos romper, de las risas, las fotos, los helados y el té.
Fuera los nombres en clave, fuera las metáforas poéticas... Te quiero... si te vas, estaré aquí echándote de menos...

...el primer beso de sus labios fue tan triste que casi no fue y aún así, atesoro la idea de un segundo más junto a su boca.
-Solina-

Tacto...

Tacto... En las yemas de mis dedos está marcada cada letra de tu nombre. Es lo único que mi mente escribe, de memoria. Si te detienes a observar la palma de tu mano, la izquierda, que soy zurda, aunque con el teclado eso no importa, quizás leas mi mensaje. Ahora mismo hago círculos con mi dedo sobre el centro de la palma de mi mano, ¿lo ves?, ¿puedes sentirlo? Conoces cada línea de mi mano, estas líneas son las tuyas, deberías sentirlo... Tu pulso tamborilea en mis venas, cada vez más débil... si nos alejamos no podré rozarte y tendremos que gritarnos a la cara sin ni siquiera vernos... Si este momento de magia, alquimia de sentimientos, se rompe, déjame tenerte delante, mirar tus ojos sin protección de vergüenza, y ver si de verdad nos alejamos, si de verdad hemos perdido el sentido del tacto.

- Si nos encontramos, así, en voz baja, ¿probaremos la mesa? ¿recuperaremos el tacto? Y decirte al oído que me gustas así...

¡A la playa!

¡Por fin voy a la playa! Es mi primera vez en todo el verano, cosa que tiene delito viviendo en la costa, pero bueno, llegó el día. A tomar el sol, a probar el agua helada, a darse mucha cremita, que no hay que quemarse, y a ganar un poco de color, que tengo ya un tono un poco traslúcido... Creo que lo llevo todo... toalla, gafas de sol, gorrito, crema, mi música y un libro... sí, todo.
Pues nada, voy a bañarme en el sol, a recuperar color y a vivir el verano! (parece un slogan de la tele...).
¡A la playa!

¿Hablas conmigo?

¿Hablas conmigo? Independiente, frío, distante...
Fueron dos minutos y medio de conversación telefónica. Mi eufórico saludo por escuchar su voz ha declinado en segundos en un auténtico vacío. ¿Hemos llegado a hablar algo? Sólo he oído ruidos, risas, un "hola", más risas... y yo al otro lado del teléfono sin saber qué decir. "Esto no va conmigo, no habla conmigo", pensé, "¿y entonces para qué me llama?" Ya, cuando volvió a caer en la cuenta de que yo estaba al teléfono, me relató sus planes para hoy rápidamente. "¿Simplemente me lo cuenta o quiere justificarse por algo?" Si hay otra persona por en medio, seguramente sea por lo segundo. Y yo asintiendo: "Ah, qué bien" "¿Sí?"
A veces me gustaría saber qué miran tus ojos cuando no los veo...

El reencuentro de las letras

El reencuentro de las letras Sábado 14, primer día de la famosa feria de agosto. Mi primera vez.
A las doce y cuarto de la noche nos volvemos a encontrar en la Hendrix, después de que el 30 de junio, después de nuestra noche de San Juan por adelantado y nuestra cena "de despedida", nos despidiéramos hasta un día indeterminado en medio del verano, en medio de esta feria, para la que algunos dejaron sus pueblos por un fin de semana.
Ya casi es la una de la madrugada y aún seguimos parados ante la misma caseta porque alguien, embotellado en el tráfico de esta noche, no llega a tiempo. Más vale tarde que nunca.
Primera parada: Caseta de la Solidaridad. Ambiente aún tranquilo, música bailable y mucho tinto en vaso grande.
Segunda parada: Caseta 100% MCP. H se incorpora al grupo. Mucha más música, un "Bacardi" (o dos), unas mazorcas, un poco de agua, los servicios llenos de gente... ¡qué calor!
Tercera parada: Caseta Universitaria. Algunos nos quedamos en el camino... y tomamos el de vuelta a casa.
H tiene que trabajar en domingo. Estamos en feria y el turno es doble: mañana y noche. Ahora sí que no tienes días para repartir, ni para mi, ni para ti... Nos robaron un semana completa a cambio de dinero.
Aún así, la noche ha sido un completo reencuentro, aunque sí ha con quien me he reencontrado más a menudo.
F, E, B, P, M, L, A (x 2), J, M... y mi H.
Quizá el próximo fin de semana no alcancemos a reunir este abecederio falto de bastantes letras, pero una noche ya fue y la próxima será diferente... Los que nos encontremos entonces de nuevo formaremos palabras que compondrán la noche más divertida.

SANZera (II)

Alejandro Sanz, un rebelde con causa
El cantante pasa la prueba de su disco 'No es lo mismo' y termina convenciendo a un público dubitativo como se esperaba, pero con mesura. Tal vez la que viene imponiendo Alejandro Sanz en este proceso de madurez que atraviesa desde la histérica gira 'El alma al aire', en 2001. Alejandro Sanz ha pasado por Málaga en plena metamorfosis, un proceso que le ha costado algún que otro divorcio con sus incondicionales a raíz de la edición de 'No es lo mismo', para algunos puede que su mejor trabajo.
Si hay distanciamiento entre Alejandro y sus seguidores no lo exhibió sobremanera el público malagueño, que acudió a La Rosaleda en un número lígeramente inferior al de la anterior cita, pero no necesariamente a causa del supuesto desencanto que ha provocado su álbum más reciente.
Es más, el buen ánimo de los presentes quedó ratificado con un excelente recibimiento a la inesperada telonera Julieta Venegas, un nombre desconocido para la audiencia de Alejandro Sanz pero que venía contando con muchos admiradores en la escena alternativa.

Se lanzó
La mexicana irrumpió una media hora antes de que apareciera el astro y casi sin plataforma se lanzó con audacia con un simple pero acentuado «Buenas noches, soy Julieta Venegas», suficiente
presentación para atraer la atención y desplegar sus muchos recursos.
En cinco canciones se ganó una nueva panda de seguidores y un buen subidón de orgullo iluminó la cara y la voz de esta linda mexicanita, que seguramente dará que hablar porque si no lo tiene todo, cuenta con mucha energía propia: voz, lindeza y la conocida preparación con la que llegan los artistas sudamericanos.
Preparado el ambiente para el gran momento que todos esperaban y con los preámbulos ya conocidos (cuenta atrás incluida), es espectáculo
comenzó con un amasijo de sonidos entre los que se dilucidaban golpes de batería, instrumentos eléctricos, algún rasurado de flamenco y la figura del deseado entre el inexplicable bosque humano que constituían la docena de músicos que acompañan a Sanz. Con eso y el clamor popular, la suerte estaba echada, a pesar de que el héroe tuvo la gallardía de empezar con el tema '12 por 8', de su último disco.
Hasta ahí, normal, pero es que luego siguió otro y hasta el tercero no apareció el tierno artista que arrastra pasiones y multitudes.

El perdón
De forma humilde y también inteligente, Alejandro Sanz administró con cuenta gotas las nuevas canciones, que entremezcló con los éxitos de toda la vida. la pregunta en el aire era: ¿Ha perdonado el público a Alejandro Sanz su metamorfosis? Por lo visto y oído ayer en La Rosaleda se diría que sí, pero es evidente que no ha sido fácil. Pese a las resistencias iniciales, el madrileño ha conseguido vender más de un millón de ejemplares de 'No es lo mismo', toda una declaración de intenciones además de un trámite obligado, aunque arriesgado, para mantenerse en la carrera profesional.
No fue tan duro soltar esas nuevas canciones que sus adeptos hasta ayer adolescente y que a partir de ahora puede serán acogidas con mucho más cariño. Nuevos sonidos, guitarras excepcionalmente afiladas, vientos latinos (alguno que otro incrustado en la canción de forma gratuita) no pueden más que ampliar las miras de los oyentes y sacarlos de la eterna melodía del 'Corazón partío'. Por cierto, el celebérrimo tema cayó en el repertorio final, con cambio de camiseta incluido.
Ayer se abrió el cantante y mucho, tanto que se atrevió a interpretar alguna chirigota de la ciudad que tanto admira y conectar de lleno con la fibra sensible del público andaluz. Tal y como hizo para presentarse con un certero «Que pasa, Malaguita».
DIARIO SUR


Fue increíble... no hay más palabras... La música increíble, cada tema con unas imágenes o efectos visuales como aquel "diccionario": mundo, universo, cosmos; riqueza, dinero; sentir(se)... y aquel diálogo "¿Cuando yo muera... ¿Cuando muramos todos dejaremos de sufrir? o el tema Sandy a orilla do mundo "cantada" en lenguaje de signos en una pantalla por un hombre que, a medida que subía el tono de la canción, se iba manchando la cara y la ropa de negro, en recuerdo al Prestige...
Fue increíble...

SANZera

Hoy no voy a parar mucho por aquí. Me voy de concierto. ¡Por fin!
Son las 09.10 de la mañana y ya estoy de los nervios pensando en el día que me espera nada más salir de trabajar. Y nada más, si no tengo oportunidad de pasar por aquí, ya contaré mañana.
Hoy el papel se me queda grande, pero mañana crecerán mis letras.

Hay gente que cuando va a dar su opinión se anuncia con un redoble y esperan que le agradezcas que te iluminen en un derroche de bondad...

Primera declinación

Cómo un día perfecto puede declinar, con la noche, en la mayor pesadilla, llena de incertidumbres, miedos e intestabilidad emocional. Mi día perfecto. mis sonrisas, mis miradas, mis besos se han bañado en lágrimas al término del día... ¿por qué?
Inestable, incompleto, insatisfecho, incorrecto, insaciable de gritos, mal humor y rencores desconocidos. Individuo violento de figura amenazante, mi amenaza es huirte y no volver
Mi H me dio la alegría y otra letra con más voz me arrancó la sonrisa. Cerraré los ojos y alcanzaré mis sueños en hache muda, olvidando las voces roncas que me prohiben desconocimientos incomprensibles, pero que atormentan mi vida. Si los lazos se rompen, no dejes la puerta abierta porque no me verás volver... Todo parece derrumbarse, desplomarse de pronto, pero no pienses que caeré contigo. Si los lazos se rompen, no dejes la puerta abierta porque no pienso volver. Olvida que nací de tu mano, olvida que fui algo, que fuiste algo, olvida que soy y olvídate de mi.

Los hombres azules

Los hombres azules "Con el desierto ante ti no digas ¡qué silencio!. Di no oigo"
(Proverbio Tuareg)

Siempre me ha llamado la atención el desierto, las dunas, sus puestas de sol y sus extraños habitantes... El Sáhara, una zona de contrastes desoladora por la ausencia de agua; sin embargo, entre los 300 y 1200 metros de profundidad se encuentra el mar Albienne, que podría convertir el famoso desierto en todo en vergel... Qué maravilla...
Además de la "ausencia" de agua, el desierto encierra otros "misterios": sus habitantes. De todos los cuentos que leía de pequeña, me encantó la historia de Los hombres azules, los tuaregs. Aquellos hombres, habitantes del desierto del Sáhara, me parecían seres increíbles. Unos personajes que deambulan por el desierto sobre sus camellos envueltos en sus ropas azul intenso... una imagen un tanto romántica, pero que aún mantengo.
¿Y por qué los llaman hombres azules? –preguntábamos– Porque las túnicas que visten, color índigo, están teñidas con un tinte vegetal y con las altas temperaturas del desierto y la sudoración del cuerpo, estas ropas destiñen manchándoles el cuerpo y protegiéndoles así del calor. Y es que el clima del desierto es muy variable entre el día y la noche: temperaturas que no bajan de los 40º al sol y mucho frío durante la noche.
Bonito cuento... o quizás no sea un cuento... ¿un mito?

El fascinante pueblo tuareg
El Sahara es casi una inmensidad, con cinco millones de kilómetros cuadrados ha sido la cuna de multitud de culturas. Aunque tan sólo una es la que hoy en día mantiene viva en su tradición esa primera semilla de civilización que surgió antaño. Los tuaregs, más conocidos en Occidente como "los hombres azules", son sin duda una de las tribus más míticas de toda África. El insólito color de su piel se lo deben a que las largas túnicas con las que van vestidos están teñidas de índigo, un colorante vegetal que se va disolviendo con las altas temperaturas a la vez que impregna su dermis. Esto reduce al mínimo la sudoración, con lo que la pérdida de líquidos es casi nula. Un método muy efectivo para sobrevivir en unas condiciones extremas.

Sobre el origen de su nombre los historiadores no se ponen de acuerdo y son dos las teorías que pugnan por explicar la formación del vocablo tuareg. Para unos esta palabra proviene del término árabe targa, que significa "jardín", y cierto es que la zona donde hoy habitan estos nómadas fue antaño un frondoso bosque. De otro lado están los que ven su origen en el siglo VIII, cuando una invasión de guerreros provenientes de Marruecos, los chorfa, se adentró en el desierto argelino para islamizar a las tribus de infieles que habitaban la zona. Pero su éxito fue parcial, pues aunque se convirtieron al Islam, jamás abandonaron sus antiguas tradiciones animistas, fuertemente arraigadas en sus usos cotidianos.

En la actualidad apenas quedan unos trescientos mil tuareg diseminados por un territorio de un millón y medio de kilómetros cuadrados. Se dedican al pastoreo y quedan muy pocas tribus realmente nómadas. En sus periplos anuales en busca de pasto pueden llegar a superar los 1500 kilómetros de travesía, entre Argelia, Níger y Mauritania. Se orientan para tales menesteres exclusivamente por las estrellas, que no sólo los guían en el duro camino, sino que los llevan hasta los pozos de agua que ellos únicamente conocen. En resumen, una vida de otros tiempos que hoy en día está a punto de desaparecer.

Según sus ancestrales tradiciones son los descendientes de la princesa Tin Hinan y de su hermana Takamat, que se establecieron en los Hoggar hace milenios. El caso es que en 1926 el conde Byron Kûhn de Protok descubrió la tumba de la famosa princesa. El enterramiento no sólo albergaba el esqueleto de una mujer de gran altura, sino que además contaba con gran cantidad de oro y piedras preciosas. Sus descendientes directos son hoy en día los miembros de la confederación Kel-Azjer, que continúa habitando en los montes argelinos del Hoggar. Sobre la procedencia de esta mítica princesa nada sabemos, tan solo la tradición, que aunque nos parezca increíble la señala como la última reina de los atlante

Pero si múltiples misterios encierran el origen de los hombres azules, no menos guarda la zona que habitan, considerada santuario por gran cantidad de culturas durante miles de años. En algunos de los abrigos de Tassili, donde se encuentra la denominada "capilla sixtina de la pintura rupestre" con algo más de cinco mil dibujos, podemos encontrar auténticos lugares de culto y poder inmemoriales.
Juan J. Vallejo "Enigma"

Una turista en el tren

Una turista en el tren Las nueve y media de la mañana. Empieza a calentar el Sol y, en una mirada hacia arriba... ¡la Luna sigue visible!, la Luna sigue ahí, en su lugar, medio desvanecida, asaltada por la luz del día.
En la parada ya hay gente esperando hasta que, poco antes de las diez, aparece el tren. Ni un sitio. Me toca ir de pie apoyada en una esquina, pero bueno, son sólo un par de paradas. Todo está lleno de extranjeros, de habla inglesa sobre todo, tan coloraditos ellos, con los calcetines blancos y las chanclas. Los extranjeros de la época veraniega se mezclan con los residentes y las gentes propias del lugar. Y todo se llena de gente, hay más tráfico, el transporte urbano tiene más viajeros... Unos van a tal sitio y provocan que la cola para obtener el ticket sea eterna porque no entienden bien la máquina. Otro leva aletas, caña y unas bolsas con cosas muy pesadas (las ha dejado en el suelo para sacar el billete y el sonido al dar contra las baldosas ha sido importante). Otros van al parque de atracciones y van haciendo gestos extraños durante todo el camino porque no saben exactamente cuál es su parada, familias enteras repartidas en distintos asientos con los niños pululando con el vagón o soltando exclamaciones incomprensibles sobre lo que ven al pasar del tren...
Llegada a la estación de mi destino, una zona muy turística. Termine de subir las escaleras desde el andén y...
- ¡Andiamo, Elio! ¡Andiamo!
Italianos.
Estoy de nuevo en la calle. ¡Qué calor! 33 grados a las 10 de la mañana. El bullicio de gente ya está en la calle. Una familia extranjera y su perro se me ponen delante en el camino con la tranquilidad del que pasea, ¡y yo voy a trabajar! Aligero el paso y oigo de forma fugaz palabras en idiomas incomprensibles de todo aquel con el que me voy cruzando.

Viendo el panorama, me siento como una turista, una extranjera en mi camino al trabajo. Quizás el tren que he cogido esta mañana era de recorrido internacional y estoy en otro país... No se puede esperar otra cosa en época estival de un municipio de la costa, la verdad, pero es impresionante cómo llegan a tomar la ciudad y a hacerte sentir extraño, un extranjero más. Aunque, sin ellos, mi trayecto sería más aburrido. Y así, todas las mañanas, poco antes de las diez, soy como una turista más en el tren... porque para ellos soy una extranjera, ¿no?

Se fue...

Se fue... El histórico fotógrafo Henri Cartier-Bresson muere en París a los 95 años de edad

El fotógrafo francés Henri Cartier-Bresson murió el pasado día 3, a las 09.00 horas, en su casa de Luberon (París) a los 95 años de edad, según comunicó la familia del artista.

Considerado uno de los mejores fotógrafos de la Historia, Cartier-Bresson es uno de los testigos artísticos y documentales del siglo XX, que retrató mediante miles de fotografías, de guerra, de viajes o de perfiles de los grandes personajes de su tiempo. Como lo define su propia fundación abierta el año pasado en París, Henri Cartier-Bresson fue "el ojo de un siglo".

Nacido un 22 de agosto de 1908 en Chanteloup (Seine et Marne, Norte), Cartier-Bresson mostró enseguida una especial aptitud para las artes plásticas, especialmente la pintura. Apenas adolescente, se mostró interesado en la fotografía, en aquellos tiempos poco desarrollada pero de la que ya no se separaría nunca más.

Corresponsal de guerra, el fotógrafo galo captó las miserias y la tragedia de la Guerra Civil española, así como de la II Guerra Mundial. Durante su larga vida, Cartier-Bresson fundó la prestigiosa agencia de fotografías Magnum y no cesó de viajar, como testimonian sus series de fotos sobre la antigua Unión Soviética, sobre México o la India.

Cartier-Bresson fue un personaje más del renacimiento cultural de la París de posguerra, donde trabó amistad con artistas de la talla del escultor suizo Alberto Giacometti, o los escritores Jean Paul Sartre y Albert Camus.


Au fond, ce n'est pas la photo en soi qui m'intéresse. Ce que je veux c'est de capter une fraction de seconde du réel
Henri Cartier-Bresson

Sonrie

Sonrie Si alguien pretende hacer útiles sus lágrimas, dejará de llorar...
Yo me acordaba de un día en que mi padre me había reñido y castigado no sabía ya por qué, y en que, llorando apoyada contra la pared del jardín en Panticosa, quise llenar de lágrimas una campanilla azul que corté de una enredadera. Así –pensaba– podrían ver junto todo mi llanto. Pero lo malo fue que dejé de llorar en cuanto me propuse llorar más y contabilizarlo.

[Fragmento de La pasión turca, de Antonio Gala]

Voy a dejar de llorar
porque quiero hacer útiles mis lágrimas
porque te desesperas cuando contabilizo mis penas.
Voy a dejar de llorar... y empezar a sonreír.

Desconocidos conocidos

Desconocidos conocidos Hay una chica en mi trabajo que por las mañanas trabaja fuera de la redacción, pero hoy estaba allí la primera. He entrado por la puerta y, tras un "Buenos días", ha pronunciado mi nombre para ver si podía ayudarla con una duda informática.
Todo normal, sí... pero, ¿cómo sabe mi nombre? En los pocos días que llevo trabajando allí es la primera vez que la veo y trato con ella y además no nos han presentado. Lo más curioso es que yo también me sé el suyo...
Muchas veces me he preguntado ¿cómo sabe mi nombre?, pero nunca me he llegado a preguntar ¿cuánta gente habrá que sabe mi nombre? ¿cuánta gente habrá que sabe mi nombre sin yo tener conocimiento de ello? ¿cuánta gente sabe mi nombre y yo sé el suyo y ninguno de los dos tenemos conocimiento de ello? Me resulta algo inquietante la idea de que alguien sepa de mi sin yo saberlo, pero es algo a lo que todos nos exponemos en nuestras relaciones con los demás. Pero quizás me resulta más inquietante aún la última pregunta: ¿cuánta gente sabe mi nombre, yo sé el suyo, pero ninguno de los dos tenemos conocimiento de ello? A veces pienso... quizás está escrito en alguna parte que tengo que conocer a esa persona y estoy aquí conformándome sólo con saber su nombre o quizás nos hayamos cruzado sin saberlo o estemos destinados a ser simplemente "conocidos nominales"... es extraño.
Sin embargo, también hay personas a las que llegas a conocer. Creo que conoces a una persona por alguna razón. Si se trata de una persona que tiene que ser importante en tu vida, alcanzas una gran amistad; si se trata de alguien que te influye o aparece en un determinado momento, se convierte en conocido, algo puntual; y al que no conoces, simplemente no existe.

Esta es la complejidad de las relaciones humanas. Es la demostración clara de la inmensidad del mundo y lo que somos en él. Desconocidos... unos llegan a encontrarse y conocerse, otros se conocen sin saberlo y otros se mantienen anónimos... para ti, pero quizás para otra persona no sea así...

Y aquí estoy yo, escribiendo con un pseudónimo a gente que no conozco, gente anónima, aunque algunos no tanto. Eso también es curioso...

Here comes the Sun...

Here comes the Sun... Salí del escondite de los días. Hoy me he bañado en el Sol. Y estamos en Julio... ¡es igual!
He paseado las calles y el Sol me ha hecho sombra. He desaparecido en sus espaldas,
en su paradoja, que me ha traido una conversación perdida,
un recuerdo solapado... una canción desde Liverpool años 60... un pasado.
Palabras escritas de su boca, desde el otro lado de la línea,
un camino, aún inestable, para volver a andar por la amistad.
Escribía a otro, esa fue mi impresión, o quizás es que olvidó el ego en el armario
y sus punzantes dardos duermen una siesta de verano al arrullo del aire acondicionado.
Trazo de tiza en el suelo del último adiós, parece que te diluyes con el calor,
y así se borre... bienvenido a mi lado del Sol.

Here comes the sun... du du du du...
Here comes the sun...
and I say it's all right.

Islas de necesidad

Islas de necesidad Los seres humanos somos islas, islas con la necesidad de compartir nuestra porción de océano con otras. Todos necesitamos de alguien, querer y que nos quieran y tener nuestro propio archipiélago.

Anoche vi la famosa serie Sexo en Nueva York, donde la protagonista se planteaba esta cuestión: ¿necesitamos tener a alguien a nuestro lado?
Una persona tiene salud y un trabajo con éxito, pero si no tiene a alguien a su lado, ambas cosas quedan en nada. Así, se planteaba Carrie: ¿por qué dos menos uno es igual a cero? Si no puedes compartir con alguien lo que tienes, tus logros se convierten en cero y acabas reconociendo que estás sólo, soledad que se puede palpar, estás sólo y, peor aún, lo sabes.
Poco después, la protagonista se encuentra con su anterior jefa. Ésta lo ha conseguido todo: buena vida, trabajo con éxito y a un hombre, que tiene otra mujer al otro lado de la ciudad pero, al fin y al cabo, es un hombre. El ídolo de Carrie, que hasta entonces pensaba que tenerlo todo era imposible.
Después, aparece un amigo que le dice a Carrie que ya tiene nuevo novio, que por fin vuelve a ser alguien, porque no eres nadie hasta que no tienes a alguien que te quiere...
La cuestión clave de todo esto es que Carrie tiene que ir a una fiesta que realizan en su honor por la publicación de su libro y no tiene pareja con la que ir, por lo que acaba acudiendo sola. Atrapada, viendo a todas esas parejas, aquel amigo y su novio, a sus amigas y sus acompañantes... y a su antigua jefa, que ve como "su hombre" viene acompañado de la otra mujer y ella tiene que huir avergonzada.
- Ahí va mi ídolo!

La necesidad de afecto más allá de la amistad, de carácter más íntimo, es propiamente humana. Pero, dicha necesidad ¿es tan fuerte como para alcanzar la dimensión de no ser nadie si no tienes a alguien que te quiera? Creo que desde este planteamiento ya no hablamos de necesidad, sino de dependencia, nulidad de uno si no está el otro. ¿No hay islas independientes que sean capaces de suplir esta necesidad y buscar alternativas? Seguramente sí, pero no se ha explorado lo suficiente.
En el caso de que se haya encontrado a la persona adecuada, ya surgen otras necesidades: necesidad de un espacio propio, un espacio conjunto, necesidad de compartir, necesidad de un tiempo para los dos. ¿Y si alguna de estas necesidades es más fuerte que las demás para uno, y no lo es para el otro? Nace la sensación de descompensación, de que das más de lo que recibes o que tu concepto de la relación es diferente, pero no sabes como saciar esa necesidad, como acallar esa sensación, porque la otra parte no tiene la culpa de que tú te sientas así. El afecto del que partíamos inicialmente se ha complicado, ha evolucionado del afecto individual al afecto compartido, lo cual implica tener en cuenta el espacio y los límites de la otra persona. Y así todo se complica, pero es tu responsabilidad, ¿no buscabas a alguien que te quisiera?

Islas caprichosas y complicadas a merced de las corrientes emocionales llenas de necesidades.
Así somos los seres humanos...

Aquellos maravillosos años...

Aquellos maravillosos años... Llevo varios días encerrada en casa por un resfriado que se alarga más de la cuenta. En estos momentos recuerdas cómo era pasar tiempo en casa sin hacer nada. Y te aburres, y todo se te cae encima y empiezas a pensar... cosas... muchas sin pies ni cabeza... pero son tus cosas, y tener tiempo ahora para pensar en ellas es reconfortante.
Hace poco volví a recibir el e-mail de "Aquellos maravillosos años" y me ha hecho pensar. Al acabar el verano cumpliré los 20, sin embargo, recuerdo todo esto con la nostalgia de los 40... ¡Qué fácil era todo entonces! y para mí ni siquiera hace tanto... pero no puedo evitar que me asalten los recuerdos y esbozar una sonrisa llena de ternura cuando leo esto:

¿Te acuerdas de aquel tiempo, cuando las decisiones importantes se tomaban mediante un  práctico..."Una mosca puñetera...se cagó en la carretera...pim pom fuera!"?
-Se podían detener las cosas cuando se complicaban con un simple..."No ha valido"
-Los errores se arreglaban diciendo simplemente..."Empezamos otra vez"
-Las discusiones terminaban con un..."Bieeeeeeeeeeeeeeen"
-El peor castigo y condena era que te hicieran escribir 100 veces..."No debo..."
-Tener mucho dinero sólo significaba poder comprar más casas jugando al monopoly, o comprarte un helado...o un paquete de palitos salados en el recreo...
-Llenar un frasco de hormigas podía mantenernos felizmente ocupados durante toda una tarde...
-Siempre había una forma de salvar a todos los amigos...bastaba con un grito de..."Por mi, por todos mis compañeros y por mi primero"
-Te encantaba ser el más pequeño para ser cascarón de huevo y no tener que quedarla jugando al escondite o al coger...
-No era raro que tuvieras dos o tres mejores amigos...
-"ES MUY VIEJO" Y así te referías a cualquiera que tuviera más de 20 años
-Siempre descubrías tus más ocultas habilidades a causa de un "A que no haces esto?"
-Nunca había nada más lindo y prohibido que jugar con fuego...A pesar de que algun mayor te dijera "Te vas a hacer pis en la cama"
-"TONTO EL ULTIMO" Era el grito que nos hacía correr como locos...hasta que sentiamos que el corazón se nos salía del pecho...
-El poli-ladron era sólo un juego para el recreo, y por supuesto era mucho más divertido ser ladrón que policía...
-Los globos de agua...eran la más moderna, poderosa y eficiente arma que jamás se había inventado...
-La desilusión...era sólo haber sido elegidos últimos para el equipo del cole...
-Para viajar de la tierra al cielo...sólo tenías que jugar al "Cielo, cielo voy!!!!"
-La red de una cancha de tenis era de la altura perfecta para jugar al voley...las reglas no importaban demasiado...
-Si eras niña, elegías el amarillo...y si eras niño...siempre e inefectiblemente elegías el color rojo
-Los hermanos mayores eran el peor de los tormentos, pero también los más celosos, fieles y feroces protectores
-Haber llevado un arma al cole significaba ser el rey de clase durante un par de semanas...
-Nunca faltaban los caramelos que tiraban los reyes en navidad, ni las monedas o billetes que nos dejaba el ratón perez bajo la almohada...Y TODO A CAMBIO DE UN DIENTE DE LECHE!!!!
-"GUERRA" Solo significaba arrojarse tizas y bolas de papel durante las horas libres en clase...Pues la guerra era algo que había sucedido antes de que nacieramos, y nunca más volvería a suceder...
-Los helados, por supuesto, constituían el grupo de los alimentos básicos y esenciales...
-Tu bici se transformaba en una poderosa super moto con solo poner unos cartones pintados alrededor de su cuadro...o chapitas destellantes entre los radios de las ruedas...
-Si tu bici tenía el sillín "SPIDER" significaba que eras el capo más poderoso del barrio..
-Quitarle las ruedas pequeñas significaba un gran paso en tu madurez....
-Cambiar estampas de fútbol o de la sirenita en el patio del colegio cuando eras de los más pequeños, siempre aparecía un mayor que te daba 10 por 1 tuya y ya te dejaba contento para 1 semana...claro que tú no sabías que esa tuya era la más dificil del álbum...
-Hacer chabolas con ramas cuando podaban los árboles del barrio nos entretenía durante días...hasta que venían a llevarselas y llorabamos descónsolados...
-Atar el elástico a la pata de un banco...para que solo una de nosotras tuviera que sujetarlo con las piernas y así poder jugar más...
-Cruzar la comba mientras se saltaba era todo un logro...
-Coger trozos de escayola de las cubas y dibujar "el tejo" en el suelo para jugar...era maravilloso...
-Dar de comer a las palomas...Jugar con el barro...o simplemente bajarte tu nuevo balón de fútbol o tu nueva barbie super modelo era lo más placentero...
-Saberte la coreografía de XUXA y bailarla con tus amigas o comentar el último capítulo de "CAMPEONES" e intentar imitar la "Catapulta infernal" con tu mejor amigo...
-Sentarnos frente al televisor a las 5 en punto con los ojos desencajados y ver "Barrio sésamo"
-Creerte superman o supergirl...y ponerte el "babi" del cole a modo de capa mientras subías en cualquier escalón y deseabas con todas tus fuerzas poder volar como ellos...  
Todas estas simples cosas nos hacían felices, no necesitabamos nada más....un balón, una comba y dos amigos con los que hacer el ganso durante todo el día...

Y es que todos crecemos. Recordar todas estas pequeñas cosas y reconocernos en ellas es lo que nos hace saber que estamos vivos, que el niño que todos llevamos dentro no ha olvidado. A todos nos viene bien recordar que hubo un tiempo en que todo nos parecía sencillo y, aunque la vida pasa, ese pequeño espacio siempre estará vivo dentro de cada uno. Quiero reservar ese pequeño espacio de recuerdos infantiles dentro de mi para volver cuando quiera, para mantener viva la inocencia, el asombro, la ilusión de un niño aunque yo siga creciendo.
Ah! y el último... ¡la lleva!

Un mal beso

Un mal beso "Soy tuya.
El terror me estremece,
amor me embriaga,
y quieto entre las sombras de la sala recibo el beso que mi pulso apaga..."
El labio descarnado, de Sergio Borao Llop

¿Quién dijo que todos los besos dejan buen sabor?