Imagínate
...que un día se me acaba la imaginación,
dejo de inventarte cada día...
olvido que nos conocimos
olvido que salimos juntos alguna vez
olvido que me besaste de camino a casa
olvido que las rosas me las regalaste tú
olvido que un día estuviste aquí...
pero es que nada se olvida jamás...
...aunque tú no puedas recordarlo,
siempre se te remueve algo por dentro
por mucho tiempo que pase...
"Que nuestro final no admite partido de vuelta..."
mariposas amarillas...
Las costuras de mis costados se vuelven astillas con este frío que empieza a soplar. El corazón a abierto su herida y la lluvia lo ha inundado todo. (Quizás sea este desgaste el que hace desaparecer el dolor) No hay material que resista este temporal, sobre todo si es de segunda mano. Sólo me queda confiar en la certeza de mi intimidad... confiar en que aguantará intacta hasta la próxima primavera... hasta entonces no habrá recambios de piezas. Mientras tanto, las hojas del otoño empiezan a hacer casa en mi ombligo.
Quisiera atarme a tus pies como nudos de cereza y saber a dónde vas ahora que ya no voy contigo. Quisiera compartir espalda con tu sombra y poder abrazarte mientras tomas este sol que huele a otoño. Quisiera que en un verso urgente me dijeras te quiero por última vez con la misma dulzura que la primera vez.
Con un puñado de hojas-estrella en el bolsillo. Léeme ese libro de hojas de otoño, ese que nunca te gusta leer porque tiene un agujero en el centro por el que puedes escapar hacia cualquier parte. Y nunca lees el prólogo.
- Los delfines simbolizan la eternidad
Esta mañana he dibujado un croissant relleno de ti... y de mi. Sin salir de casa me he visto en tus ojos y te he comido la nariz; no he podido esperar. Poco ha poco he ido desenvolviéndote, perezoso. He calentado tu cuerpecito recién despertado con el calor del tostador... y no te ha hecho falta bronceador. El olor de tu piel aviva todos mis sentidos. He desdibujado tus perfiles con el tacto de mis manos... y te he devorado a besos...