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Duna Loves

¿Hablas conmigo?

¿Hablas conmigo? Independiente, frío, distante...
Fueron dos minutos y medio de conversación telefónica. Mi eufórico saludo por escuchar su voz ha declinado en segundos en un auténtico vacío. ¿Hemos llegado a hablar algo? Sólo he oído ruidos, risas, un "hola", más risas... y yo al otro lado del teléfono sin saber qué decir. "Esto no va conmigo, no habla conmigo", pensé, "¿y entonces para qué me llama?" Ya, cuando volvió a caer en la cuenta de que yo estaba al teléfono, me relató sus planes para hoy rápidamente. "¿Simplemente me lo cuenta o quiere justificarse por algo?" Si hay otra persona por en medio, seguramente sea por lo segundo. Y yo asintiendo: "Ah, qué bien" "¿Sí?"
A veces me gustaría saber qué miran tus ojos cuando no los veo...

4 comentarios

Hache -

Mis ojos siempre te ven a ti, aun cuando no te veo.
Risas y locura es lo que tenía en ese momento de transito y de prisas pero todo de forma sana, y sin terceras personas.
Para que terceras personas teniendote a ti.

DuNa -

Gracias a las dos! Un saludo :-)

Marta -

La Hechicera tiene toda la razón al decir que tu última frase es bellísima.
Esa sensación que describes al teléfono debe ser bastante conocida por algunas personas... El haber estado esperando una llamada de él/ella, y luego... No ser como uno se la espera, parecer una simple marioneta ante el auricular, y no poder cambiar ese sentimiento de impotencia por no tener delante a esa persona o cambiar el tipo de conversación.

La pena es que la otra persona, normalmente, no nota este sentimiento.

Ah! Y la imagen está genial, me encanta el bulldog con esa carita tristona.

La hechicera de la luna -

uf y a que sabe esa sensación en ese mismo momento que estás sintiendo tanto y tan doloroso...
"A veces me gustaría saber qué miran tus ojos cuando no los veo..." simplemente bellísimo.
Besote de madrugada...